Durante esta semana, el Banco Central dominicano informó que el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció, en promedio, un 6% durante el período enero-febrero de este 2022, lo que supone una demostración más del repunte que ha tenido la economía local con posterioridad a la pandemia del covid-19, y aun a pesar de los efectos que está teniendo en todo el mundo la invasión de Rusia a Ucrania.
La actividad turística vinculada a Hoteles, Bares y Restaurantes ha tenido un rebote espectacular, siendo uno de los sectores productivos que, con su expansión de 37.1% en el período, explica el crecimiento económico del país. Otros sectores productivos que aportaron a la expansión del IMAE son: Otras Actividades de Servicios (11.2%), Manufactura Zonas Francas (10.2%), Comercio (9.6%) y Transporte y Almacenamiento (9.3%).
Sin embargo, las condiciones actuales de la economía mundial han provocado que las estimaciones de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de República Dominicana, hayan sido revisadas a la baja, pronosticándose una expansión del 5% al final del 2022.
Consecuentemente, se mantienen las presiones inflacionarias para el país, lo mismo que para el resto del mundo, pues los precios de los insumos y de las materias primas continuarán estando elevados mientras se mantenga el conflicto armado. De hecho, el Banco Central indica que “la inflación interanual de febrero de 2022, es decir en los últimos doce meses, se ubicó en 8.98% y la inflación subyacente en 6.97%, reflejando los efectos de segunda vuelta en la producción asociados a choques de oferta de origen externo”.
Una de las actividades económicas en la que más se verifica el incremento de los precios internos es en los hidrocarburos, debido a su volatilidad frente a las variaciones de los precios internacionales del petróleo. En efecto, siendo el país un importador neto de combustibles, un alza de precios casi siempre es transferida a los consumidores, ya que las empresas intermediarias no pueden asumir las pérdidas que esta situación podría generar.
Frente a esto, el Gobierno ha dispuesto el congelamiento de los precios de los combustibles, teniendo un impacto importante en las finanzas públicas del país. Es obvio, sin embargo, que esta medida no puede durar para siempre, pues es insostenible desde el punto de vista del sacrificio fiscal y los efectos que podría tener en el resultado del déficit público al finalizar el 2022.
Otra respuesta que ha dado el Poder Ejecutivo a la situación de crisis que está ocasionando la guerra Rusia/Ucrania y que tiene que ver, también, con tratar de reducir las presiones inflacionarias sobre los consumidores dominicanos, es el sometimiento al Congreso Nacional del proyecto que establece tasa cero para un paquete de 67 productos que están vinculados con la canasta familiar.
Este proyecto, el cual ha generado un amplio debate público, fue aprobado por la Cámara de Diputados, luego de modificaciones propuestas por la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) y la Junta Agroempresarial (JAD). Ambas entidades se quisieron asegurar de que los productos a ser importados bajo esa nueva ley, lo hagan bajo condiciones que no generen competencia desleal con los productores nacionales.
Mientras todo lo anterior ocurre, los dominicanos se preparan para celebrar la Semana Santa 2022 como solo ellos lo saben hacer, sobre todo ahora que no existirán las restricciones de los dos últimos años. Así que, esperemos los acostumbrados excesos de siempre, los que no van a misa ni comulgan, sino que se entregan a la francachela y al desenfreno. Para estos últimos, tomen en cuenta que, si usted muere por las razones señaladas, no revivirá al tercer día, pues eso solo está reservado para nuestro Señor Jesucristo. Amén.












