Los precios suben y parecen que no paran de subir. Las quejas por los altos precios no cesan, mientras que para los ignorantes sólo hay un culpable: el gobierno. Y cuando digo “el gobierno” no me refiero sólo al de República Dominicana, pues hemos visto protestas “digitales” y “reales” en diversos países alrededor del mundo, sino a ese estamento del Estado que se encarga de su administración.
¿Cómo explicarle en términos llanos a una población carente de lectura y conocimiento básico sobre economía que durante la pandemia fue necesario expandir la masa monetaria (dinero en poder del público) para garantizar un mínimo de consumo, especialmente para los que se quedaron sin trabajo? ¿Cómo hacerle entender a una ciudadanía que las empresas han tenido que subir los precios porque sus costos de producción se han disparado como consecuencia del incremento en las materias primas, transporte y combustibles? ¿Cómo decirle al pueblo que los bancos centrales, en todo el mundo, han iniciado una política restrictiva para tratar de influir en una reducción de los niveles de inflación, a pesar de que hay factores externos que tienen mayor ponderación sobre los precios?
Debo admitir que resulta difícil explicarle esto a un público que protesta por alzas de precios en los alimentos y el transporte, pero que no se queja cuando le suben el costo de una cerveza, una botella de ron y que todos los días juega la lotería.
Dudo que un gobernante, del país que sea, se despierte un día y ordene un aumento de precios. Hay que tener la cabeza hueca, no saber ni un ápice de económica, ignorar cómo funcionan las variables del mercado o qué hacen las autoridades monetarias alrededor del mundo en interés de frenar los precios, para culpar a un gobernante de la inflación. Todos hemos visto a los presidentes de las economías más poderosas del planeta quejarse de la inflación y pedir paciencia a la población. Sus efectos son innegables. Ahora bien, es imposible que esperemos que cese hasta que no desaparezcan las causas. La inflación global viene dada por una combinación de factores, pues además de la expansión monetaria ahora hay que agregar los efectos que sobre las materias primas tiene el conflicto entre Ucrania y Rusia.
¿A caso hubo quejas cuando los alimentos bajaron de precio durante los primeros meses de la pandemia y el petróleo cayó a terreno negativo? ¿Hubo algún culpable en esa ocasión? Cuando las cosas van de nuestro lado, sólo disfrutamos sin ponernos a pensar en que por lógica hay un fenómeno que se llama causa-efecto.
La inflación, el mediano y largo plazo, tiene una razón monetaria. En términos llanos, para ver si me doy a entender, el dinero es una mercancía que sirve de intercambio o para transar entre agentes del mercado, es decir, entre consumidores o quienes compran y venden un bien o servicio.
Cuando hay muchos plátanos en el mercado, pero los compradores son escasos, este producto tiende a bajar de precio porque, de lo contrario, se dañan. Otro es el resultado cuando es todo lo contrario. Pocos plátanos y muchos compradores genera un aumento de precio. Esa es la lógica del mercado. Nada más.









