El índice de confianza del consumidor brasileño avanzó en septiembre a 88 puntos, 2.7 unidades más que en noviembre y un salto después de dos meses seguidos en caída, informó este lunes la Fundación Getulio Vargas (FGV).
“La mejoría de la confianza refleja un aumento del optimismo frente a los próximos meses, principalmente de las familias de menor poder adquisitivo que vienen manteniéndose más endeudadas y sufriendo más con los efectos de la inflación y la tasa de intereses elevada”, dijo la FGV.
No obstante, las evaluaciones de los consumidores, agregó un comunicado de la entidad, “se mantienen estables, pero con una peor percepción del mercado de trabajo, lo que genera cautela en la intención de compras a corto plazo”.
“El año cierra con un saldo positivo y revierte las pérdidas acumuladas en los últimos dos años, pero es necesario un gran camino para que la confianza vuelva a superar el nivel neutro estimulando el consumo”, apuntó Viviane Bittencourt, coordinadora de Sondeos de la FGV.
La mejoría de este indicador se debió, principalmente, a las expectativas optimistas en relación a la situación económica para los próximos meses, que llegó a 100.3 puntos, 4.3 unidades más frente a noviembre y el mayor valor desde diciembre de 2019.
A pesar del avance en diciembre, en el cuarto trimestre, comparado con el tercero, se registró una leve descenso de 0.3 puntos.
La inflación en Brasil, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), estaba en 5.9% en los últimos doce meses hasta noviembre pasado, una cifra menor al 6.47% registrado en el período interanual anterior.
De acuerdo con los economistas del sector privado consultados semanalmente por el Banco Central, la inflación este año debe terminar en el mismo 5.9% y para 2023 el pronóstico pasó del 5.02% para el 5.08%, de acuerdo con los analistas.













