La rentabilidad de los bancos europeos disminuyó en el tercer trimestre del pasado año, para quedarse en el 7.7% de media en los países de la UE, dos décimas menos que en el pico que se alcanzó en junio, en un contexto de deterioro macroeconómico que sigue empeorando.
Este es el diagnóstico de la Agencia Bancaria Europea (EBA) en su evaluación trimestral de los riesgos en el sector publicada este jueves, en la que también señala un deterioro en otros de los principales indicadores.
Los bancos españoles se mantuvieron netamente por encima de la media europea y por encima del listón del 10 % de rentabilidad financiera (RoE).
Hubo dos países cuyas entidades financieras tuvieron una rentabilidad negativa (Dinamarca y Malta), mientras en el otro extremo superaron el 15% los bancos de República Checa, Grecia, Eslovenia y Rumanía.
La solvencia, medida por el ratio de capital de máxima calidad (CET1) y adelantando los futuros requerimientos normativos (“fully loaded”), también bajó ligeramente al 14.8%, dos décimas menos, aunque la EBA recordó que el nivel sigue siendo “robusto para la mayoría de los bancos”.
Los bancos españoles de la muestra fueron los que se situaron en conjunto en última posición de los 30 países evaluados (los 27 de la Unión Europea y tres más del Espacio Económico Europeo), con menos del 12%.
La cobertura de liquidez media en la UE cayó al 162.5% en septiembre, comparada con el 164.9% en el segundo trimestre.
Un elemento que rompió con esa tendencia al empeoramiento entre julio y septiembre fue la tasa de morosidad, que se redujo muy ligeramente y se quedó algo por debajo del 1.8% en el tercer trimestre, comparado con el 1.8% a finales de junio.
España se mantuvo por encima de esa media europea, con alrededor de un 2.8% de los créditos morosos. Los únicos países en los que las entidades financieras obtuvieron peores datos fueron Rumanía y, por encima del 3%, Portugal, Chipre, Bulgaria, Hungría, Polonia y por último Grecia, que rozó el 5%.
La EBA hizo notar que la calidad de los activos de los bancos se deterioró en el tercer trimestre, sobre todo en lo que se refiere a los préstamos a las pymes y a los créditos al consumo.













