Este mes comienza la temporada ciclónica, y debemos volver a recordar a Don Pedro Mir, nuestro poeta nacional, “Hay un país en el mundo, ubicado en el mismo trayecto del sol…de los huracanes y tormentas”, pero también de olvido e improvisaciones que repetimos cada año, a pesar de su constante y catastrófica presencia, que nos debiera estar motivando a la revisión de las instalaciones, entorno y acciones de previsión y mitigación, pero también de las coberturas y los limites asegurados.
Los dominicanos estamos sintiendo cada vez más calor, y después de una larga sequía, hemos tenido aguaceros torrenciales, lo que presumo tendremos una temporada ciclónica con mucho movimiento, por lo que debemos tomar las medidas pertinentes, con tiempo suficiente para ordenar nuestro entorno. Y debe ser una responsabilidad de todos, porque a todos, de una u otra manera nos afectan los ciclones, y mientras mas preparemos estemos para su llegada, menos tendremos que lamentar.
Por experiencia, la población y las autoridades tienen conocimiento, de cuáles son los lugares de inundación, por lo que no debemos esperar que suceda para ir a sacar personas del agua y la basura. Como también la limpieza de las áreas de recolección de agua o las salidas. O sea, como cada año tenemos los mismos fenómenos, debemos integrar en nuestros planes estratégicos, las medidas a tomar con sus acciones procesos y presupuesto, el fin en mente, para lograr más eficiencia en nuestras acciones para seguir adelante en la consecución de nuestras metas.
Otra acción que debemos tener en nuestros planes es la revisión de nuestras coberturas. Revisar los limites asegurados, porque hicimos inversiones, y se revalorizaron bienes, y debemos aumentar las coberturas. Revisar si tenemos los riesgos que pueden dañarnos, o cuales podemos minimizar, corregir fallas etc. Y si no tienen la capacidad de hacerlo, pedírselo a su asesor de seguros, o la propia aseguradora que debe estar en condiciones de ofrecer dicho servicio.
Para los que no tienen seguros, que son la mayoría, debemos hacer la siguiente reflexión: ¿Cuáles riesgos no controlamos ni podemos evitar y menos minimizar sus danos? ¿Podemos soportar cualquier perdida que estos puedan provocarnos? ¿Tengo reservas para financiar los danos y gastos después de un evento catastróficos o de otra índole? Si tenemos respuestas positivas, pues bien, no necesitamos traspasar los riesgos a una buena aseguradora. De lo contrario, búsquese un asesor que le diseñe un buen programa de seguros.
El seguro, que además de preventivo es un ahorro, tiene muchas vertientes positivas. Solo debemos ver la historia de como surgieron las diferentes modalidades para garantizar el futuro de nuestras operaciones. Su base fundamental es la solidaridad, la cooperación de grupos o comunidades para protegerse de los riesgos de perder bienes y vidas, hacían aportes a fondos para auxilio de los perjudicados. Con el avance de la civilización, el seguro derivo en una actividad comercial que, con el crecimiento del comercio internacional y el desarrollo social, se rompieron las fronteras.












