No podemos negar que las autoridades monetarias han sido proactivas y diligentes en la toma de decisiones con miras a dinamizar nuestra economía. De hecho, la proactividad ha sido una característica del gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, quien con más de 24 años al frente de esa gran institución, ha sabido registrar los mejores números.
Sus resultados establecen que han sabido sortear las peores crisis y que hasta el expresidente Hipólito Mejía, quien lo relevó del cargo en agosto de 2000, admitió que si lo hubiera dejado al frente del Banco Central, posiblemente otra hubiera sido la historia de 2003.
La economía dominicana, para entrar en el tema, está en un proceso de recuperación lenta. No hay duda que ahora la inflación pasa a un segundo plano, ya que ha vuelto a los niveles dentro del rango meta. El riesgo ahora es que nuestra economía no crezca lo suficiente para que genere los empleos que se necesitan para garantizar una verdadera dinamización del consumo. ¿Y los empleos informales? Son bueno, pues también generan dinamismo, pero la formalidad siempre será mejor. Una economía que no genera empleos está en su peor momento.
Todos sabemos que nuestra economía debería generar por lo menos 100,000 empleos cada año, pero en la realidad no sucede así.
La economía dominicana apenas creció 1.2% en los primeros cuatro meses del año, lo que obligó a las autoridades monetarias a cambiar su estrategia de tasas de interés, incluyendo “soltar” RD$119,000 millones para dinamizar la actividad económica.
Si bien es cierto que los primeros RD$60,000 millones “se fueron muy rápido”, hay que admitir que las autoridades monetarias han sido proactivas en su decisión de tomar cualquier decisión con miras a lograr el objetivo de que el producto interno bruto (PIB) llegue por lo menos al 4% esperado. No es imposible, pero será necesario pisar el acelerador de los sectores de mayor ponderación, pues al paso que vamos será difícil.
Debe pasar algo extraordinario para que se alcance el 4% de crecimiento en este año, tomando en cuenta el lento desempeño de los primeros meses de 2023. ¿Se logrará? Es posible, vuelvo y digo, pero será necesario, primero, bajar nuevamente las tasas de interés y, posiblemente, otorgar otros tipos de estímulos para garantizar una respuesta acorde a las expectativas. No es fácil motorizar el consumo mientras los ingresos se mantengan bajos.
La inflación es un indicador que ha vuelto a la normalidad, pero esto no significa que bajaron los precios. Una cosa es que se registre una moderación del cambio en los precios y otra es que bajen.
La inflación se está estabilizando, pero con los precios en altas, mientras los salarios volvieron a perder el poco poder de compra que adquirieron con los aumentos recientes, incluyendo en el sector público.
Apurar el paso, es decir, acelerar el consumo interno, parece ser la única opción a la vista. El tema es cómo se logrará.









