Los productores de arroz, aquellos que manejan los grandes volúmenes y conocen muy bien el negocio, están preocupados por las posibilidades de que se renegocie el tratado de libre comercio firmado con Estados Unidos y Centroamérica, conocido como DR-Cafta. Su preocupación, aseguran, es porque el país podría perder la autosuficiencia en la producción del cereal y se perderían más de 80,000 empleos directos y más de 320,000 indirectos.
Desde mi punto de vista, sin que se malinterprete que estoy atentando contra la producción nacional y la economía de quienes viven de este rubro, este es un cuento contado durante muchísimos años que ha obligado a los gobiernos, sin excepción, a proteger la rentabilidad de unos pocos en perjuicio de la gran mayoría, es decir, de los consumidores. Todos sabemos que si se importara arroz el precio sería más bajo.
Sí creo que debería haber un poco de sinceridad de todas las partes. La producción de arroz es costosa, pero también hay que decirlo: la rentabilidad se mantenido a pesar de las dificultades, ya que los “jeques del negocio” han sabido “sortear” los retos, ya sea con o sin ayuda del Estado. Debemos producir arroz, por supuesto, pero tampoco debemos caer en hipérboles con miras a lograr el objetivo de los gobiernos sigan subsidiando la producción a favor de unos pocos.
No me gusta el cuento de los 80,000 empleos directos porque todos sabemos que esa mano de obra es en más de un 80% haitiana, lo cual es una variable de costos importantes en este cultivo. Esto me huele a chantaje mediático.
Tampoco es un secreto que los grandes productores reciben tasas subsidiadas del Estado a través del Banco Agrícola y que, además, todos los gobiernos han mantenido un programa de pignoración, cuya justificación es mantener la rentabilidad de los productores y garantizar estabilidad en los precios.
Debemos mantener la producción de arroz, es cierto, pero no se ve bien que el Estado sea el que subsidie toda la cadena del cultivo. No podemos olvidar que esto también es una actividad productiva que genera negocios importantes. Quienes producen arroz no lo hacen sólo por amor a la patria. ¿O sí?
El presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcelo Reyes, ha reaccionado a las declaraciones de la embajadora dominicana en Estados Unidos, Sonia Guzmán, quien ve difícil renegociar el DR-Cafta. Afirma que los productores mantienen la esperanza en la palabra del presidente Luis Abinader, de que su gobierno protegerá la producción nacional y más en estos momentos donde cada país tiene que garantizar la seguridad alimentaria.
Hay datos interesantes, sin embargo, pues al considerar que sería desastroso no proteger la producción local de arroz, surgen datos como que hay más de 30,000 productores de este rubro en 21 provincias y 35 municipios que lo cultivan.
Es bueno que se sepa que proteger la producción nacional no es lo mismo que proteger a los productores nacionales. Podría haber una ligera diferencia.











