Para Carla Castillo, la gastronomía se convirtió en su pasión y en su negocio. Aunque estudió odontología, la cual ejerció por un tiempo, la calidad y el sabor de su “cielito lindo” la llevaron a emprender.
Sus inicios se remontan a la virtualidad, donde las redes sociales eran su principal canal de ventas. Sin embargo, hace un año abrió su local. “Sueño con verlo crecer, con que se convierta, quizás, en franquicia”, afirma, al agregar que espera ver su marca en muchos establecimientos.
Castillo, quien se describe como una persona creativa, soñadora y persistente, tiene en su ADN el emprendimiento. Asegura que desde su niñez siempre ha estado comercializando productos. “Me gustan los negocios. En el colegio vendía hasta cintillos”.
Aunque estaba convencida de que seguiría su carrera como odontóloga, el destino tenía otros planes. Mientras cursaba su especialidad en Brasil fue designada como la responsable de preparar los cielitos lindos que comerían en las actividades. En esa etapa fue perfeccionando su técnica.
A su regreso a República Dominicana siguió preparándolos. Sin embargo, su familia la animó para que los vendiera. Como odontóloga, no veía prudente hacerlo, pero se animó.
“Voy a hacer un Instagram y que sea lo que Dios quiera”, pensó en ese momento. “Poquito a poquito fueron llegando pedidos. Tenía mi trabajo, cuando salía hacía las órdenes que eran para el otro día”, recuerda. En esa etapa los pedidos debían hacerse con antelación.
Aunque la pandemia supuso un reto para los emprendedores, en el caso de Cielito le permitió expandirse a tal punto que Castillo tuvo de que dejar su trabajo y dedicarse a su empresa. La marca tiene unos seis años brindado servicios a través del mundo digital.
En su proceso de expansión pasó de llamarse Cielito Más Lindo a Cielito, pues solo vendía cielitos. Ahora cuenta con quesadilla de pollo con tocineta, nachos, flautas y taco box. “Hacemos nuestra salsa picante, sangría y poco a poco queremos ir ampliando el menú”.
Como adicional, cuentan con un servicio para armar fiestas temáticas, donde incluyen la decoración y los platos.
Servicio
El mayor reto que como emprendedora ha tenido que enfrentar fue convertirse en madre justamente cuando abrió el local. “Tenía que venir a entrenar personas”, precisa, al recordar que debía estar pendiente a las necesidades de su bebé.
Cielito se destaca por ofrecer alimentos saludables, hechos en casa y sin exceso de saborizantes artificiales. Como parte de su cultura, trabajan para tener a su equipo comprometido con el servicio al cliente.
Ha entendido que no todo es perfecto y que siempre pueden surgir contratiempos, pero tratan de que sean mínimos, porque un buen servicio al cliente es fundamental para fidelizar a su clientela.
La marca es conocida por su sazón único y sus nombres creativos para los platos. A través de las redes sociales, tratan siempre de reflejar que son un equipo integrado y apasionados por el trabajo que realizan.
Emprender en pareja
Para muchas parejas iniciar un negocio puede ser complicado. Sin embargo, entender cuál es el papel que debe ocupar cada uno es fundamental para que la dinámica funcione. Ese fue el caso de Castillo y su esposo. Ella es la mente creativa y la del toque culinario, mientras que su esposo es quien lleva la parte financiera y administrativa. Juntos, forman un equipo sólido que se complementa y se apoya.
Como madre emprendedora, destaca la importancia del sacrificio y la perseverancia. Reconoce que emprender requiere tiempo y esfuerzo, pero insta a visualizar la meta y creer en el proyecto. Aconseja encontrar un equilibrio entre el negocio y la familia.













