No existen razones técnicas, geográficas, económicas, estratégicas ni legales que justifiquen la paralización de la construcción del Aeropuerto Internacional de Bávaro (AIB), una obra que elevará la capacidad de conexión aérea del país, garantizará la capacidad de respuesta ante la demanda potencial del sector turismo y será la base fundental para el desarrollo económico y social de toda esa zona, que dicho sea de paso está en expansión.
Todos hemos sido testigos de las nuevas inversiones que están llegando a la zona de Miches, Hato Mayor, El Seibo y toda esa franja partiendo desde Bávaro. La costa Este de nuestro país, incluyendo toda esta nueva zona de expansión, concentra más del 60% de las habitaciones hoteleres y llega más más del 65% de los turistas por vía aérea.
Frenar este aeropuerto es troncharle el desarrollo a toda esa zona y poner en riesgo la capacidad necesaria que debe tener el país para garantizar conectividad aérea de los más de 10 millones de visitantes que vendrán a vacacionar al país, esto sin contar los cientos de miles de dominicanos que tendrán una nueva puerta de entrada para llegar más seguro y con mayor economía para visitar sus familias.
No existen razones económicas porque el capital es privado y está garanizado. No existen razones geográficas ni técnicas porque la distancia a la que estarían los aeropuertos de Bávaro y Punta Cana supera la de otras terminales aéreas más cercanas entre sí y con mayor tráfico aéreo. Ya de este tema se ha hablado hasta más no poder, por lo que sería redundar sobre algo que ya está demostrado con cientos de aeropuertos internacionales que, en algunos casos, hay hasta cuatro en una misma ciudad sin que haya dificultades.
¿A caso olvidamos que la navegación aérea es la forma más segura de transportarnos gracias al avance de la tecnología? No hay razones técnicas para impedir que este aeropuerto le dé una nueva puerta de entrada y salida al país.
Debemos ser más conscientes de lo que significa frenar esta inversión desde el punto de vista competitivo para el país. En términos legales sólo hay una razón: la actitud de las autoridades del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), que han actuado de una manera irresponsable al ponerle un obstáculo al capital privado que busca agregar valor a la economía.
Este aeropuerto, y todos sabemos esto, surgió de la necesidad de darle a República Dominicana la capacidad de ser más competitiva en materia áerea, tomando en cuenta que somos un destino turístico que, a su vez, compite con otros destinos que ofrecen precios más económicos. Si queremos alcanzar la meta de los 10 millones de turistas debemos pasar del discurso a los hechos.
Ya el Gobierno ha dado pasos importantes con la apuesta del desarrollo turístico del polo de Pedernales. Esta es una real muestra de que cuando se quiere se puede.
Y eso es en Pedernales, donde se está comenzado desde cero, ¿qué intereses impiden la llegada de capital privado a un área que necista más conectividad?









