En América Latina se ha puesto de moda un término para identificar a un segmento de la población joven: los llamados “nini”, aquellos entre 15 y 24 años de edad que no estudian ni se capacitan ni están empleados. Una situación de la que no escapa República Dominicana, tanto de sus nacionales como de extranjeros residentes aquí legales o ilegales.
Según el estudio “¿En qué situación están los migrantes de en América Latina y el Caribe?”, publicado el pasado mes de julio por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en República Dominicana el 36% de los adolescentes extranjeros son nini, siendo las mujeres (tanto nativas como extranjeras) las que tienen mayor posibilidad de caer en esta categoría.
Detalla que en este país, en conjunto con Costa Rica, la probabilidad de que los inmigrantes hayan alcanzado un alto nivel educativo es la mitad que las de sus pares nativos. Mientras que en los países analizados la tasa promedio de nini se ubica en 14% entre los nativos y al 19% entre los extranjeros.
Sin embargo, entre los adolescentes extranjeros la tasa de nini varía significativamente de una nación a otra. En estos últimos, la participación oscila desde alrededor de un 9% en Uruguay, México y Panamá hasta un 30% en Panamá y 38% en Colombia.
A escala mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que hay 1,300 millones de jóvenes. De los cuales 267 millones son nini y de esa cantidad el informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020”, destaca que dos terceras partes son mujeres.
Agrega que los jóvenes nini enfrentan un futuro incierto en el mercado laboral, especialmente en el formal, debido a la automatización, al enfoque limitado de buena parte de la formación profesional y a la falta de empleos acordes con sus calificaciones.
Conforme al estudio del BID, cerca del 30 % de los extranjeros que viven en los países de ALC analizados en este trabajo nacieron en Venezuela. Otro 8% proviene de Haití y de los Estados Unidos. Mientras que en el caso particular de República Dominicana indica que Haití representa el 87% de los nacimientos de la población extranjera, seguido de Estados Unidos con un 3% y España con un 1%.













