En el marco de discusiones que se han planteado sobre reformas del Código de Trabajo (que son muy necesarias para permitir que el país genere más y mejores empleos), el tema del primer empleo debe ser priorizado.
En República Dominicana hemos sido tímidos en la adopción de políticas públicas dirigidas y tendentes a crear incentivos respecto al primer empleo, y por las razones que podremos ver, este tema es esencial para el desarrollo nacional y la paz social en el tiempo.
Los primeros empleos son los más importantes peldaños para incorporar a los jóvenes a la economía moderna, ya que, se aprende sobre las destrezas necesarias para ser productivo. A pesar de que el sueldo ofrecido en un primer empleo puede ser bajo, la idea detrás del mismo es proporcionarla una oportunidad a personas de aprender y escalar, no que se estanquen.
No obstante, existen varios elementos negativos en nuestra legislación laboral que inciden en desincentivar la creación de primeros empleos para jóvenes. En primer lugar, la figura de la pasantía no existe como tal en nuestro ordenamiento jurídico bajo el Código Laboral; más bien, se han creado figuras para permitir esta modalidad de alguna forma. Pero, por la falta de regulación clara, si un empleador desea darle esta oportunidad a un joven, corre la posibilidad de acarrear responsabilidad laboral.
Por otra parte, el hecho de que el empleado se convierta en “fijo” a partir de los tres meses, y comience a generar una carga de pasivo laboral en ese momento, tampoco incentiva a la creación de nuevos empleos. Aunque el período de evaluación de tres meses puede ser útil, la poca flexibilidad del régimen de contrataciones laborales pone a las empresas a asumir un costo laboral muy elevado antes de que los empleados puedan maximizar su rendimiento, y por ende, ser rentables.
Otro elemento es la falta de educación continuada y técnica que permita que los jóvenes que sí son contratados puedan adquirir nuevos conocimientos que le permitan crecer dentro de la empresa. Este ha sido un tema que la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) ha estudiado recientemente, señalando que no se concuerda la oferta académica con la demanda laboral, lo que es una oportunidad perdida. El primer empleo no debe ser únicamente una oportunidad para que el joven genere ingresos, sino que le debe dar la posibilidad de crecer.
Finalmente, la rigidez en materia de horarios que impone nuestra legislación laboral no incentiva la creación de nuevos empleos, ni se ajusta a la realidad moderna, por lo que constituye una seria retranca para la creación de oportunidades para todas las personas, no solo los jóvenes, aunque probablemente afecte a estos más que a cualquier otro grupo etario. En la economía digital, los horarios fijos, poco flexibles, le colocan una camisa de fuerza tanto al empleador como al empleado.
En Europa, el desempleo joven ha traído una serie de consecuencias catastróficas para las economías de países como Italia, España y Francia. Pero no se trata únicamente los efectos económicos, en Italia esto ha traído inestabilidad política. Incentivar la creación de empleos para jóvenes es una política inteligente y sensata para nuestro país.











