En la literatura convencional sobre el crecimiento económico se definió el concepto de convergencia (absoluta y relativa) de la tasa de crecimiento del ingreso per-cápita hacia su valor en el estado estacionario. La convergencia se popularizó entre los economistas y muchos entusiastas defensores del modelo de crecimiento de Solow (1956) realizaron ejercicios econométricos para mostrar la validez de su resultado teórico.
Según esta teoría, aquellos países con bajos niveles de ingreso per-cápita tienden a crecer más rápido hasta alcanzar en algún momento la tasa de crecimiento per-cápita de los países de mayor desarrollo económico.
Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó en su página web un artículo estableciendo la convergencia del crecimiento del ingreso per-cápita dominicano con el de los Estados Unidos (EE. UU.). En este artículo, Frank Fuentes, representante del BCRD ante el FMI; junto a Emilio Fernández y Alejandro Santos del FMI concluyen que, en la economía dominicana, el nivel de vida de los dominicanos equivale a un tercio del correspondiente a los EE. UU.
No obstante, la hipótesis de la convergencia del crecimiento del ingreso per-cápita ha sido corroborada parcialmente. En 1995, con una muestra de 118 países durante el período 1960-1985, la hipótesis de convergencia se confirmó debido a que las tasas de crecimiento del ingreso per-cápita no estaban correlacionadas con la posición inicial de capital de los países. Por el contrario, existe una tendencia a que los países desarrollados crecen más a prisa que los países pobres en términos per-cápita (ver Barro y Xala-i-Martin, 1995, págs. 26 y 27). Por tanto, la hipótesis de convergencia absoluta se rechazó.
Se argumenta que, para hacer un estudio de esta naturaleza, es preciso seleccionar una muestra de países que tengan parámetros similares (tasas de crecimiento de la población, de depreciación y tasa de ahorro). En este trabajo no se hizo referencia a la similitud de estos parámetros para la economía dominicana y la estadounidense; de igual forma, tampoco se hizo referencia a cómo era el tamaño del capital inicial.
Los trabajos empíricos que han considerado parámetros similares (tasa de ahorro, de depreciación y tasa de crecimiento de la población) obtuvieron resultados consistentes con la conclusión de Solow. En efecto, se realizaron estudios de convergencia para países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); en este caso, los países más pobres mostraron tasas de crecimiento significativamente más elevadas que sus pares más desarrollados. Similarmente, se arribó a una conclusión similar respecto a la convergencia condicional considerando a los estados que conforman EE. UU. como economías independientes.
Los autores concluyen que la RD tiene un estándar de vida equivalente a un tercio del correspondiente a los EE.UU. Este razonamiento parte del supuesto de que el ingreso per-cápita (producto nacional neto a costo de factores dividido por la población) se reparte igualitariamente entre todos sus habitantes, que es un supuesto que ignora los datos de concentración del ingreso en el país y EE. UU.
La concentración del ingreso en los EE. UU. ha sido significativamente elevada; la participación de los trabajadores en el ingreso (excluyendo a los directores de empresas y empleados de cuello blanco) se ha reducido sustancialmente de 75% en 1980 a 60% en el 2010, es decir 15% en treinta años (Joseph Stiglitz, 2019, pág. 38).
De igual manera, ha ocurrido en el país; en 1998 el 10% de los ciudadanos más ricos concentró el 34% del PIB y, según la última medición que se realizó en 2022, se establece que el 10% más rico concentra el 55% del PIB, para un crecimiento del 62% entre 1998-2022.
La concentración del ingreso afecta el cálculo de la tasa de crecimiento del ingreso per-cápita. Sería recomendable separar el ingreso per-cápita de los ricos y el resto de los dominicanos en RD y EE. UU. y, a partir de ahí, comparar la tasa de crecimiento del ingreso per-cápita de cada país. Luego de advertir las diferencias paramétricas de crecimiento de la población, tasa de ahorro y tasa de depreciación, valdría la pena realizar las correcciones correspondientes a este ejercicio del FMI y el BCRD y de esa manera lograr un resultado más profesional.
Por: Apolinar Veloz
Especial para el Periódico El Dinero












