[dropcap]L[/dropcap]os recientes pasos de reconciliación entre Estados Unidos y Cuba han generado expectativas y gran interés de parte de la comunidad empresarial internacional, incluyendo la de República Dominicana.
La oportunidad de desarrollar a plenitud negocios en Cuba, la isla más grande y poblada del Caribe, es un reto para los empresarios en países con economías con cierto nivel de madurez.
Sin embargo, a pesar de que los lazos a nivel político han sido estrechados, el embargo comercial, económico y financiero contra Cuba sigue vigente conforme a la legislación estadounidense. En este sentido, las disposiciones del embargo, que datan del año 1960, tienen un efecto extraterritorial que representa un significativo reto a los negocios.
El primer componente es una restricción a las transacciones u operaciones financieras por bancos estadounidenses con esa nación o cualquier empresa relacionada con su gobierno. Esto quiere decir que ninguna operación financiera con Cuba -por ejemplo, el pago de mercancías vendidas- puede involucrar a un banco estadounidense, lo que dificulta el flujo de efectivo.
Otro importante componente del embargo es la prohibición a las empresas estadounidenses de realizar negocios con Cuba. Esta restricción se ha relajado al cabo de los años y ahora es posible que las empresas realicen negocios, pero requieren de una licencia previa del Departamento de Tesoro de Estados Unidos, lo que conlleva una inversión en tiempo y dinero para obtener este permiso.
Sin embargo, esta restricción de negocios va más allá que la sencilla aplicación a empresas estadounidenses, ya que aplican a cualquier operación realizada por una empresa no estadounidense y cuyo objeto sea un producto que contenga más de un monto mínimo (típicamente 20% a 25%) de origen estadounidense. Por ende, una empresa dominicana que desee comercializar productos en Cuba debe asegurarse de que el contenido no incluya componentes de origen estadounidense.
Las regulaciones estadounidenses establecen fuertes limitaciones a los viajes que pueden ser realizados por empresas de transporte de ese país. Sin embargo, esta ha sido una de las restricciones que ha sido modificada con mayor celeridad, por lo que tanto aerolíneas estadounidenses como empresas de crucero de ese país ya están realizando viajes de manera regular a Cuba.
La apertura de Cuba será una gran oportunidad para la comunidad empresarial dominicana. Pero antes de lanzarse a este mercado, es necesario no solo entender la dinámica legal de Cuba, sino también los efectos del embargo estadounidense.












