José Luis de Ramón fue el economista invitado a la versión 2023 del Foro Económico elDinero. Su ponencia la tituló: La economía dominicana crece, pero ¿se siente el bienestar? Como experto en la materia, ofreció algunas de las razones que, a su juicio, impiden que la gente común no sienta el bienestar que, por lógica, debe trasmitir la expansión del producto interno bruto (PIB).
Y de algo sí está seguro: La mayoría de las personas se quejan de que no les toca nada del desempeño de la economía, cuyo crecimiento promedio fue de 3.0% en el período 1981 y 2022, según una primera gráfica con la que inició su presentación.
En la comparación, incluyó a otros 15 países de América Latinas, de los cuales ninguno supera a República Dominicana en el período analizado. ¿Cuáles son, realmente, las razones que llevan a que la gente no sienta el crecimiento económico?
Afirma que pesar de que la economía ha superado el PIB per cápita de sus pares de América Latina y el Caribe, el logro social alcanzado por República Dominicana es mucho menor al esperado. Sin embargo, destaca que la pobreza se ha reducido de forma importante desde 2004, cuando alcanzó un 49.5%, en un contexto de crisis económica derivada de la quiebra bancaria de 2003, hasta el 21.8% al cierre de 2022.
De Ramón, quien afirma que “no es lo mismo estar mejor que estar bien”, reconoce todo lo positivo que ha sucedido con la economía dominicana, incluso como referente de crecimiento en la región. Es en este contexto de expansión del PIB que identifica, entonces, las debilidades como consecuencia no lograr que se traduzca en bienestar para la población.
Destaca que entre los temas que más atraso se evidencian están la desigualdad de ingresos, embarazo en adolescentes, pensiones, escolaridad promedio, desempleo en jóvenes, tasa de homicidios. Consecuentemente, afirma, con todos estos problemas pendientes, la gente se puede sentir mejor con mayor ingreso, pero no se va a sentir bien.
“El problema es que uno cree que sabe las razones. Vamos a hacer un poco el trabajo de ir a las cifras y evaluar dónde están los principales puntos, pues es donde realmente podemos actuar. Vamos a verlo en términos objetivos y también en cuanto a un aspecto subjetivo”, explica el economista.
A su entender, todo el mundo reconoce que la economía dominicana ha crecido sustancialmente, pero tampoco está en discusión que esa mejoría no llega a la mejoría y se manifiesta en muchas carencias en las personas. De Ramón identifica tres causas principales en cuanto a la ausencia del bienestar en la gente, a pesar del crecimiento económico que ha experimentado República Dominicana en las últimas décadas.
En primer lugar, coloca al bajo nivel salarial de República Dominicana, luego está la estructura impositiva y, en tercer lugar, que el Estado no es eficiente en la distribución de las riquezas. Además, sostiene que están dadas todas las condiciones para que la gente tenga un sentimiento de insatisfacción “aquí y en todas partes”.
“Cuando hablamos de República Dominicana es una historia de éxitos. No hay nada que discutir. Somos el país que más ha crecido. No importa la serie que cojamos: 50 años, 20, 30; somos el país que más ha crecido”, dice.
De hecho, destaca, el PIB per cápita dominicano ha superado el promedio de América Latina, lo que indica que en términos del ingreso también es una economía exitosa. Sin embargo, señala que la pobreza monetaria ha venido bajando desde le pico que registró en la crisis financiera de 2003 y 2004.
Explica que cuando el análisis se hace sobre el índice de desarrollo humano (IDH), que es un indicador que junta a tres valoraciones: ingreso del país, salud y educación, también ha habido prosperidad, incluso superando a países como México, Brasil y Colombia.
Al describir las bondades y avances que ha mostrado el país, se pregunta, entonces, por qué la gente es tan agresiva con respecto a que no se siente. En este contexto es que afirma que “no es lo mismo estar mejor que estar bien”.
La conclusión, dice, es que “estamos mejor, pero no significa que necesariamente estamos bien”. Lo dice porque, a pesar de todo, los dominicanos siguen siendo pobre bajo todos los estándares de comparación, pues a manera de ejemplo dice que, si se busca el PIB o ingreso per cápita con el promedio de los Tigres Asiáticos, el país aún está en un tercio.
Refiere, por ejemplo, que la pobreza general ha bajado mucho, pero República Dominicana no es el país que tiene menos pobres, pues todavía supera a naciones similares como Panamá y Costa Rica.
Explica que cuando se ve de cerca del IDH es importante descomponerlo pasar descubrir sus verdades, a fin de saber por qué República Dominicana ha superado a Colombia, México y Brasil, entre otras naciones de la región.
De Ramón indica que el IDH para el país ha mejorado un 8% en total. El un 1% viene por el lado de la salud, 15% por educación y 7% por el lado del ingreso. Sin embargo, señala que por el lado de la salud habría de reflejarse en una mejor en la expectativa de vida. “En términos reales República Dominicana ha mejorado cinco meses su esperanza de vida nada más. Esto quiere decir que a nivel de salud no hemos tenido un avance sustancial”, subrayó.
Sostiene que cuando se compara con el potencial del PIB, de mejorar las condiciones de vida, entonces debería ser mucho más. Sólo habría que observar, por ejemplo, lo que ha sucedido con los Tigres Asiáticos.
Para el también catedrático universitario, cuando se toma como referencia la educación, observando las variables que utiliza el IDH, sólo son dos: expectativas de escolaridad y años promedio de escolaridad. Admite que en ambos casos ha habido mejoría, pero eso no se refleja en el desempeño de los estudiantes. Lo que ha quedado demostrado, dice, es que República Dominicana sacaba los mismos resultados en la calidad de educación cuando invertía menos recursos en el sector.
El economista señala que “hemos construido muchísimas escuelas, pero ¿y nuestros maestros? Le hemos dado al sector político el 4% del PIB para que lo maneje con el sector político de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). Yo le he llamado una hidra de dos cabezas. Por un lado, te sale la política en la ADP y pasa por el Ministerio de Educación”.
Lo que se da con el tiempo, refiere, es que las personas que eventualmente estuvieron en la ADP llegan a ser presidente del Congreso o ministro de Educación, lo que indica que este es un problema político. A su entender, este tema no se va a solucionar sólo con eficiencia.
Ante este panorama es que el economista explica que, a pesar de que el ministro de Hacienda, José Manuel Vicente, dice que sin recursos no se puede hacer, parece que con recursos tampoco, “a menos de que se rompan las barrerlas reales que evitan el avance de la sociedad”.
A su entender, este es el problema esencial de toda la falta de sentimiento de bienestar de República Dominicana. “Si fuera darle el 80% del problema del país, se lo daría a esto”, sostiene, al tiempo de lamentarse que el país está en último lugar de 70 naciones evaluadas.
En definitiva, afirma, lo que significa es que el mercado laboral dominicano tiene un capital humano muy malo que debe ser reentrenado cada vez que llega a un empleo. Explica que la capacidad cognitiva máxima que se le puede pedir a un trabajador es que pueda tomar una orden, pero al salir de la escuela no la tiene. Señala que con la misma cantidad de años de educación un niño dominicano sale con cuatro años menos académicamente que cualquier par de América Latina.
“Realmente es dramático. Hay un informe reciente de Educa que al leerlo nos ganas de llorar. La solución es y será política”, subraya.
En definitiva, dice, la vida no se ha extendido, las escuelas son almacenes para niños, donde los parqueamos para que los padres puedan irse a trabajar, y por lo tanto todo el progreso viene del crecimiento, es decir, no viene de factores sociales.
De Ramón también destaca que el PIB ha crecido más rápido que el salario, pero también podría decirse que el “output” por trabajador ha subido mucho más rápido que el salario.
“Ojo: Hay economistas que se confunden. Esto no es productividad. En República Dominicana el crecimiento no viene dado por productividad del trabajo. En nuestro país, según el Banco Mundial, el crecimiento viene por adición de factores. Crecemos porque le ponemos más capital y con la misma productividad, más capital produce más”, explicó. En este contexto es que asegura que la fuerza laboral dominicana es altamente improductiva porque no está preparada.
Explica que si, por ejemplo, los salarios representan el 20% del PIB es evidente que todo el que está dependiendo de un salario recibe un pedazo del pastel muy pequeño. ¿Hay una gente mala detrás, explotadora de la clase trabajadora? Su respuesta es no. A su entender, se trata de una economía que crece en base a capital porque no tiene productividad del trabajo y no tiene productividad del trabajo es porque no prepara la fuerza laboral.
Aquí podría estar, según De Ramón, el gran misterio de por qué la gente no siente el bienestar. De hecho, afirma, no tiene cómo sentirlo ni potenciarse como ser humano para recibirlo. Y cuando se compara el salario mínimo en todos los países de América Latina, observa que en el caso de República Dominicana es muy inferior a todos los países.
Puntos clave
- Estructura impositiva. Para José Luis de Ramón, la estructura positiva de República Dominicana tiene retos importantes. Señala que dos tercios de los impuestos son indirectos, es decir, a través del Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS), impuesto a los hidrocarburos, selectivo al consumo (ISC), los cuales son pagados por las empresas, no por las empresas.
- Sus palabras. “Si yo cojo lo que pagan las personas por salario, no lo que pagan las personas; porque las personas pagan también impuestos por intereses, el 10% de los dividendos, todo eso es capital. Eso lo está recibiendo la persona no por trabajo, sino por capital. Si yo, que son dueño de mi negocio, recibo un dividendo, eso es por ser capitalista. Y si me paga un sueldo, eso es por ser empleado”, explicó.
- Adaptación hedónica. Explica que el ser humano ha evolucionado para acostumbrarse tanto para lo bueno como para lo malo. Refiere que hay personas que han quedado en sillas de ruedas y a los dos años han recuperado su nivel basal de felicidad, igual cuando se saca la lotería. Dice que esto es necesario para sobrevivir.
Gestión en las distribuidoras de electricidad
El economista José Luis de Ramón consideró que si un gobierno en República Dominicana quiere probar su capacidad de gestión del Estado debe eliminar el subsidio eléctrico y hacer que la educación pública mejore en calidad.
“Son dos temas de origen y solución política, que exigen sólo gestión y no de más recursos. Si no puede con eso será quizás mejor, pero no bueno”, indicó el experto en su cuenta de X.
Su opinión fue comentada por Andrés Vander Horst, gerente general de la Fiduciaria Reservas, quien cree que, en el caso de la educación, más que gestión, que lo es, también es un tema de enfoque”.
A su entender, mientras la educación sea vista como una política social, como se ven los temas de salud o transferencias condicionadas, y no como una política de desarrollo, no será parte de la cadena de valor productiva y no generará incentivos para que los jóvenes terminen y se desarrollen. “Aún se enseña más sociales e historia que inglés y computación en la primaria”, criticó.













