El Banco Central de la República Dominicana (BCRD), a través de su Junta Monetaria, ha inyectado recientemente RD$25,000 millones en forma de Facilidad de Liquidez Rápida (FLR) para reactivar la demanda interna y respaldar sectores afectados por inundaciones en todo el país.
Este movimiento, parte de las medidas para impulsar la economía a través del crédito, destina el 80% para nuevos préstamos a tasas preferenciales no superiores al 9%, y el 20% restante para la reestructuración de deudas, beneficiando a sectores como la agricultura, comercio, construcción, hogares y las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
Esta estrategia, aunque no es novedosa en el Banco Central, introduce un componente relevante al otorgar a las entidades financieras la posibilidad de utilizar mecanismos financieros de segundo piso. ¿Qué implica esto exactamente? Estos mecanismos se refieren a intermediarios que facilitan el flujo de fondos entre prestamistas y prestatarios, a menudo mediante programas especializados o instituciones enfocadas en sectores específicos.
Estos mecanismos se crean principalmente como forma de canalizar recursos a sectores que necesitan financiamiento, pero presentan dificultades para acceder a los préstamos. En este esquema las entidades financieras reguladas con acceso a los fondos LFR son instituciones de segundo piso y la entidad o programa que tiene contacto con los clientes forman el primer piso y que a menudo tienen condiciones y requisitos específicos.
La importancia de la inclusión de este mecanismo radica en su capacidad para promover la inclusión económica y el desarrollo inclusivo, especialmente en entornos donde la alta informalidad y las limitaciones de acceso al financiamiento son desafíos significativos. En particular, podría beneficiar a microempresas, agricultores de subsistencia y hogares ubicados en áreas con dificultades para obtener préstamos, mitigando el riesgo crediticio y fomentando la generación de empleo y desarrollo.
En junio de este año, el Banco Central utilizó medidas de FLR como parte de programa de estímulo monetario orientadas a promover el flujo de financiamiento en condiciones favorables hacia los sectores productivos y los hogares en un contexto de inflación controlada. Como parte de este programa, la Junta Monetaria aprobó una primera emisión por RD$30,000 millones, la cual fue absorbida en su totalidad por las instituciones financieras y posteriormente RD$25,000 millones adicionales.
El Banco Central publicó que al 18 de julio del 2023 se habían colocado RD$30,018 millones, 88% designado a los sectores productivos, 2% a los hogares y el 10% a las mipymes. Bajo este programa se realizaron emisiones de encaje legal, que a esa misma fecha han sido mejor aprovechados por las mipymes, de los RD$28,723 millones colocados por este mecanismo las mipymes aprovecharon el 23% al igual que los hogares, según reportes del Banco Central. Lo que indica que en comparación a otros mecanismos las mipymes y los hogares sumaban apenas el 12% del total de los fondos colocados.
Esta nueva emisión, que complementa los esfuerzos anteriores, representa una oportunidad para incrementar el acceso a crédito de las mipymes y los hogares, dos sectores de alto impacto social.
En resumen, esta nueva inyección financiera mediante la facilidad de liquidez rápida refleja un compromiso con la inclusión económica y el desarrollo diversificado que promueve un camino hacia un crecimiento económico más equitativo y sostenible.

