Las más recientes encuestas de preferencia electoral publicadas en el país tienen algunos aspectos en común. De un lado, parece que la mayoría de los ciudadanos consideran que están hoy peor que antes, porque les preocupan las alzas de precios, la inseguridad ciudadana y falta de dinero.
Pero, paradójicamente, proporciones simulares de mayoría de encuestados, cuando se les pregunta por quién van a votar, le dan preferencia al presidente y actual candidato a la reelección, Luis Abinader. Eso hace que la oposición reaccione diciendo que las encuestas son pagadas, porque no puede ser que si el pueblo se siente golpeado, entonces desee seguir con el mismo gobernante.
La respuesta puede estar en el hecho de que, de un lado, la oposición no ha podido convencer al pueblo de que el presidente actual es el culpable de sus males y, de otro lado, el Gobierno ha logrado mantener en la población la idea de que sus males actuales no son culpa del gobierno actual. Ahí está el nudo.












