Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) son fundamentales en República Dominicana, representando el 98% del entramado empresarial y contribuyendo al 38.6% del producto interno bruto (PIB), según estimaciones.
A pesar de su importancia, enfrentan desafíos para crecer. El acceso a crédito formal es vital para estas empresas mayoritariamente informales. Por ello, los microcréditos no solo son un “salvavidas” para muchas familias de bajos ingresos, sino que también impulsan la inclusión financiera.
Mariano Frontera, presidente de la Red Dominicana de Microfinanzas (Redomif), dijo que estos financiamientos están dirigidos a emprendedores que buscan iniciar un pequeño negocio o desarrollar una actividad productiva independiente. “Atendemos a un sector que el modelo de banca tradicional no aborda”, expresó Frontera a elDinero.
Explica que estas empresas de microfinanzas aplican una metodología y tecnología de crédito específica y no tradicional.
“Nuestros asesores de crédito hacen una evaluación in situ de la microempresa a financiar mediante estándares mundialmente probados y validados para la inclusión financiera de este tipo de cliente”, agregó. Ese mecanismo garantiza una democratización del crédito y evita el sobreendeudamiento no productivo del empresario de la mipyme.
Redomif aglutina a 27 instituciones, entre las que destacan bancos múltiples, cooperativas y entidades sin fines de lucro que, a septiembre de 2023 han beneficiado a más de 632,551 personas de bajos recursos, a través de una cartera conjunta de RD$53,2000 millones, lo que la convierte en el órgano de representación del principal mercado microfinanciero de Centroamérica y el Caribe.
Al desglosar los datos se evidencia que el 52% de los microcréditos otorgados por las entidades miembros de Redomif en la fecha analizada corresponden al comercio. Le sigue el sector servicios con un 14% y el 13% en financiamiento de viviendas para personas cuyo ingreso depende de la microempresa que poseen o de actividades económicas independientes.
En tanto, las pequeñas industrias registran el 8% de los micropréstamos y un 7% va a la agropecuaria, mientras que un 6% corresponde a otros sectores económicos del país. No obstante, del total de préstamos otorgados por los miembros de Redomif el 39% está colocado en la zona rural del territorio nacional.
En República Dominicana el microcrédito tiene rostro femenino. Conforme con Frontera, el 56.3% de los clientes atendidos entre enero y septiembre de este año son mujeres, que a su vez representan el 52.2% del monto en cartera de crédito y, por lo general, son cerca del 60% de las personas capacitadas por las entidades aglutinadas en Redomif.
Desafíos
Respecto a los desafíos del sector de las microfinanzas, Frontera mencionó la necesidad de seguir con los procesos de digitalización y acceso a inclusión financiera de forma virtual, pero sin perder la parte relacional con el cliente, la cual aseguró es básica y ha sido la clave del éxito de este sector.
Al ser cuestionado sobre si hace falta mayor apoyo de financiamiento a las instituciones de microcrédito en el país, respondió que siempre hay necesidad en el sector de apoyo de entidades de segundo piso que puedan facilitar fondos en préstamo a las entidades que otorgan crédito a las mipymes.
No obstante, destacó que es notorio el apoyo recibido de instituciones estatales como Fundación Reservas del País y el Banco de Desarrollo y Exportaciones (Bandex), así como de entidades multilaterales extranjeras como el Banco Europeo de Inversiones, el BID Invest, bancos múltiples locales, entre otras entidades.
Proyección
Para el próximo año, Mariano Frontera, presidente de la Red Dominicana de Microfinanzas (Redomif), dijo que las empresas de microfinanzas en este país aspiran a un crecimiento porcentual de dos dígitos para el 2024, con una perspectiva de mejora sustancial en la calidad de cartera y, sobre todo, seguir llegando a las poblaciones emprendedoras más necesitadas de inclusión y capacitación financiera.












