La unilateral decisión del Gobierno dominicano de cerrar la frontera comercial con Haití y su reapertura posterior, tras no obtener los resultados que le dieron origen, provocó la reacción del vecino país de mantener prácticamente inactivo el intercambio entre ambas naciones.
Desde el 15 de septiembre hasta el 18 de diciembre, los haitianos redujeron considerablemente sus compras a los dominicanos, lo cual provocó una caída en las exportaciones locales a ese país por el orden de 30%, 66.3% y 33.2%, en septiembre, octubre y noviembre, respectivamente. Eso sin incluir su impacto en la primera mitad de diciembre cuando aún continuaba el conflicto.
Para bien de ambas partes, aunque sin que el Gobierno dominicano haya podido impedir la continuación de la construcción del canal de riego para tomar agua del río Masacre, el intercambio comercial parece volver a la normalidad, lo cual conviene más a los dominicanos que a los haitianos.





