La inflación ha sido, sin dudas, el gran reto de todas las economías alrededor del mundo en este 2023 que termina. Los bancos centrales se pusieron a una para luchar contra esta variable macroeconómica, ya que es, sin quizá, la que más afecta la vida de la gente.
La inflación es el peor impuesto para los que menos pueden. El poder adquisitivo está relacionado con la capacidad de consumo de las personas. Un alza generalizada de precios resulta peor para los asalariados.
Afortunadamente, las autoridades monetarias dominicanas actuaron de manera proactiva en este año que finaliza, pues lograron neutralizar con efectividad el alza de los precios.
La tarea fue retadora, especialmente porque el entorno internacional tiene un gran peso en el mercado interno.
Actuando con una política monetaria asertiva, por decirlo de alguna manera, obligaron los precios a ajustarse en el rango meta, que, según el Programa Monetario para este año, es de 45 +/- 1%. Se logró, cierto, pero aún queda el sabor amargo de los altos precios.
El hecho de que la inflación haya descendido no significa que los precios hayan bajado. Los precios se han estabilizado al alza, o lo que es lo mismo, el ritmo en que suben ahora está dentro de lo programado.
Lo mejor, sin embargo, es que el ritmo de crecimiento de los precios está dentro de lo que económicamente hablando es prudente, pues no genera sobresaltos, permite planificar la inversión y, por ende, impulsa la generación de empleos. Lo resaltable, en todo caso, es que el reto de la inflación ha sido un reto superado en este año.
Además, la inflación subyacente interanual mantiene su tendencia a la baja, al descender a 4.48% en noviembre de 2023, siendo la menor tasa verificada desde de noviembre de 2020.
De esta manera, la inflación subyacente acumula una caída de 281 puntos básicos en comparación con el máximo de 7.29% registrado en mayo de 2022, situándose dentro del objetivo establecido por el Banco Central.
Este indicador permite extraer señales más claras para la conducción de la política monetaria, debido a que excluye algunos artículos que normalmente no responden a las condiciones monetarias o de liquidez en la economía.
En definitiva, llevar la inflación de 9.64%, como estaba en abril de 2022, al 4.0% en que está ahora prueba la efectividad de la política monetaria.










