La economía española ralentizó su crecimiento en el tercer trimestre del año, hasta el 0.3%, una décima menos que los tres meses anteriores y el más bajo desde el primer trimestre de 2022, según datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El crecimiento del tercer trimestre se sustentó en la demanda nacional (consumo e inversión), que aportó 0.8 puntos, mientras que la demanda externa (exportaciones e importaciones) restó medio punto, de acuerdo con cifras oficiales.
El consumo de las familias mejoró y subió seis décimas, hasta el 1.4%, y la inversión empresarial pasó de crecimientos cercanos al 2% en el trimestre anterior a caer un 0.6%, pero sobre todo bajó la inversión en vivienda, que se desplomó un 2.5%, frente al incremento del 3.4% del segundo trimestre.
Sí se mantuvo en terreno positivo la inversión en maquinaria y bienes de equipo, que aumentó un 1.8% a pesar de la inflación y la subida de los tipos de interés, mientras que el gasto en consumo final de las administraciones públicas se incrementó un 1.3%.
Las exportaciones de bienes y servicios se desplomaron por segundo trimestre consecutivo. Cayeron un 4.1% y ya habían descendido un 3.3% en el segundo trimestre, mientras que las importaciones bajaron -también por segundo trimestre consecutivo- un 2.9%.
Tras conocer estos datos, el Ministerio de Economía insistió en el “dinamismo” de la economía española y en su “crecimiento diferencial” respecto a la zona euro, “muy relevante en un contexto de elevada incertidumbre internacional, subida de los tipos de interés y estancamiento de la zona euro”.












