Mejorar la calidad y el acceso a la educación es uno de los retos que enfrentan la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, donde los estudiantes tienen un retraso de tres años en el rendimiento académico en matemáticas, lectura y ciencias, en comparación con un estudiante promedio de la misma edad en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Así lo destaca el informe “Multiplicar aprendizajes: tutorías a distancia para potenciar la escuela”, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que recomienda complementar la oferta académica con tutorías remotas para reforzar el aprendizaje.
“El desafío educativo es, a la vez, de calidad y de tiempo”, puntualiza el documento, al indicar que uno de cada cinco jóvenes no completa su educación escolar y tres de cada cinco no logran adquirir los aprendizajes fundacionales, aunque completen su trayectoria en el sistema educativo.
Explica que “existen grandes diferencias en el desempeño entre estudiantes ligadas a sus características individuales (nivel socioeconómico, género, discapacidad, etcétera) que en nada reflejan su nivel de esfuerzo en la escuela y que están más allá del control del estudiante”.
De acuerdo con los resultados del estudio, “las tutorías remotas son una estrategia eficaz y eficiente para acelerar los aprendizajes, especialmente, entre las poblaciones marginadas y de difícil acceso”.
Las tutorías remotas tienen un impacto positivo “alto” y “medio-alto” en el aprendizaje en los casos analizados. El estudio, que muestra los resultados con base en la experiencia de cuatro países de El Salvador, México, Guatemala y Argentina, concluye esta estrategia permite mejorar las competencias fundacionales de todos los niños y jóvenes; reducir brechas de aprendizaje, enfocándose en rezagados, y lograr que todos los estudiantes completen sus trayectorias educativas.
Con el paso de la pandemia del covid-19, se hace necesario implementar programas innovadores que complementen las clases presenciales. “Salir de esta crisis de aprendizajes, que la pandemia agudizó y profundizó, demanda soluciones innovadoras, basadas en evidencia, efectivas y escalables: no se pueden esperar resultados diferentes repitiendo viejas recetas”, establece el documento.
“Las tutorías destacan como una herramienta particularmente exitosa que puede adaptarse a distintos contextos y combinarse con enfoques novedosos como el aprendizaje al nivel adecuado o el apoyo a distancia, por medio de tecnologías simples y ya disponibles en la gran mayoría de los hogares de la región, incluso los más vulnerables”, explica el informe.
De acuerdo con el documento, “en América Latina los estudiantes que reciben tutorías remotas aprenden un 30% más rápido que los que no las reciben. Eso quiere decir que con tres rondas de ocho semanas cada una, es decir aproximadamente seis meses en total, se puede cerrar la brecha de un año de rezago en el aprendizaje”.













