La estadounidense Whirlpool cerró el año fiscal 2023 con un beneficio neto atribuido de 481 millones de dólares (€443,6 millones), en contraste con el resultado negativo de US$1.519 millones (€1,401 millones) del ejercicio precedente, según ha anunciado este martes la multinacional.
Las cuentas de la firma de electrodomésticos reflejan un deterioro del 1.4% de los ingresos, hasta los US$19.455 millones (€17,943 millones). Los costes asociados a las ventas, los de comercialización, generales, administrativos o por amortización, ascendieron a €18.440 millones (€17.007 millones), un 11.3% menos.
De su lado, ya solo en el cuarto trimestre, las ganancias fueron de 491 millones de dólares (€452,9 millones), frente a los 1.605 millones de dólares (1.480 millones de euros) de pérdidas del año anterior. Al mismo tiempo, los ingresos crecieron un 3,4%, hasta los 5.088 millones de dólares (€4,693 millones).
Tanto en el caso de los resultados anuales como trimestrales, la extinción del impacto negativo de atípicos por US$1.829 y 1.521 millones (€1,687-1.403 millones), respectivamente, explica el cambio de tendencia observado.
“Seguimos flexibilizando el balance y dando prioridad a la reducción de la deuda con una amortización de US$500 millones [€461,2 millones] en 2023”, ha indicado el director financiero de Whirlpool, Jim Peters.
“La solidez de nuestro balance, con aproximadamente 1.600 millones de dólares [€1.476 millones] de efectivo en caja al finalizar el año y una fuerte generación de efectivo nos sitúa en una buena posición para repartir unos US$400 millones [368,9 millones de euros] de dividendos en 2024, al tiempo que reducimos la deuda en 500 millones de dólares [€461,2 millones]”, ha añadido.
En este sentido, Whirlpool ha afirmado que las ventas netas de 2024 alcanzarán los US$16,900 millones (€15,587 millones), lo que situaría los beneficios por acción diluidos de US$8.50 a US$10.50 (€7,84-9,68).






