La restauración de los manglares en la Bahía de Andrés, Boca Chica, ha movilizado aproximadamente RD$5.5 millones y permitido la siembra de más de 400 plántulas entre 2025 y 2026, como parte de un proyecto que busca recuperar estos ecosistemas y preservar las condiciones naturales de las que dependen actividades económicas vinculadas a la costa.
La inversión, realizada por DP World República Dominicana junto a la Fundación Verde Profundo, contempla acciones de plantación, mantenimiento, seguimiento y voluntariado. El proyecto forma parte de una alianza iniciada en 2025 para contribuir a la restauración del ecosistema de manglar en esta zona de Boca Chica.
Más allá de la cantidad de plantas sembradas, la recuperación de estos espacios tiene implicaciones sobre la costa y las actividades que se desarrollan en ella. Según información proporcionada por la fundación, la restauración conjunta de los ecosistemas marinos, que se viene realizando desde 2017, ha contribuido a la recuperación de unos 1,500 metros de playa en Boca Chica, al disminuir la energía de las olas, favorecer que la arena permanezca en la costa y generar flujo de turistas en los negocios.

Esto se relaciona con la permanencia de los negocios y restaurantes ubicados en la zona. “Boca Chica todavía tiene muchas personas que viven de la pesca, pero también hay personas que viven del servicio y para que la playa pueda tener arena y pueda tener atractivo para el turista, necesita manglares, corales y pasto marino”, aseguró Mónica Herrera, gerente de Comunicación y Mercadeo de la Fundación Verde Profundo, durante un conversatorio con la prensa en una visita al parque marino municipal Jardines del Mar.
En cifras
Entre las 400 plántulas de manglar sembradas durante la primera fase del proyecto, según datos suministrados por los organismos, aproximadamente el 86% de la cohorte monitoreada permanece viva, mientras que cerca del 48% ha desarrollado raíces aéreas, una característica asociada con el crecimiento y desarrollo estructural de estos ecosistemas.
El proyecto tiene como meta alcanzar 1,000 plantas sembradas al cierre de 2026. En la primera jornada de plantación de ese año, con la participación de 35 voluntarios y representantes de la fundación, se sembraron alrededor de 80 plántulas.
Este efecto tiene una relación directa con actividades económicas desarrolladas en el municipio, especialmente aquellas vinculadas con el turismo, los servicios y la pesca. La pérdida o deterioro de estos ecosistemas puede modificar las condiciones naturales de las que dependen esas actividades. “Si se pierde la biodiversidad, la laguna se va a erosionar y dentro de una década no vamos a tener una playa”, advirtió Herrera.
Es por esto por lo que la intervención contempla un seguimiento periódico. Según Tasha Gough, CEO de Fundación Verde Profundo, la recuperación de estos espacios no puede medirse únicamente por la cantidad de plantas sembradas. “La restauración de manglares es un proceso de largo plazo que requiere seguimiento técnico, continuidad y colaboración entre los sectores público, privado y social”, señaló.
De acuerdo con Herrera, el monitoreo de las plantas se realiza mensual para evaluar su supervivencia y desarrollo.
Otro de los aportes de estos ecosistemas está relacionado con la captura de carbono. De acuerdo con Carmen Guerrero, gerente de sostenibilidad de DP World República Dominicana, el manglar es la planta que más dióxido de carbono (CO2) almacena en sus raíces y sedimentos, una función que contribuye a enfrentar el cambio climático.
La importancia de los manglares, por tanto, no se limita a la recuperación de la vegetación. Su función como barrera natural, su aporte a la conservación de la playa y su capacidad de capturar carbono los convierten en parte de la infraestructura natural de la costa de Boca Chica.












