Los manglares cumplen funciones ecológicas que también se relacionan con actividades económicas como la pesca. Estos ecosistemas sirven de hábitat para diversas especies y ofrecen zonas de alimentación y crianza para peces y camarones, que forman parte de los recursos aprovechados para el consumo humano.
En República Dominicana, los manglares ocupaban 269.9 kilómetros cuadrados en 2022, equivalentes a 26,994 hectáreas, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Esa superficie representaba el 1.44% de la cobertura forestal del país.
La presencia de estos ecosistemas no se limita al territorio dominicano. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los manglares se distribuyen en 123 países y cubren alrededor de 150,000 kilómetros cuadrados, equivalentes a 15 millones de hectáreas.
Una de sus funciones es aportar materia orgánica a los ecosistemas acuáticos. La FAO señala que los residuos vegetales de los manglares sirven de alimento a organismos como cangrejos, almejas y ostras, que forman parte de las cadenas alimentarias marinas.
Restauración en Bávaro
En Bávaro, provincia La Altagracia, Iberostar desarrolla un proyecto de reproducción y siembra de mangles iniciado en 2021. Según explicó Luz Lantigua, gerente de Sostenibilidad y Alianza de la cadena hotelera, el proyecto comenzó con una donación de 3,000 ejemplares del Ministerio de Medio Ambiente y acumulaba 21,600 ejemplares sembrados en 2026.
Además de servir de hábitat para distintas especies, los manglares capturan dióxido de carbono, que puede almacenarse en la vegetación y en el suelo. Lantigua también destacó su función como barrera frente al viento en las zonas costeras. “Si viene una tormenta o un huracán, pues son cortavientos”, expresó.
Durante un recorrido con el equipo de elDinero, Lantigua también explicó que en el área hay cuatro especies de mangle, que pueden distinguirse por características como el color del tronco, el tamaño de las hojas y la forma de sus raíces.
La presencia de estos árboles también se relaciona con la actividad apícola del hotel. Lantigua explicó que la miel producida en el apiario procede principalmente de la lipia y el mangle, cuyas flores sirven de fuente de alimento para las abejas.
Incentivos para la conservación
Para ampliar la participación del sector privado en la restauración de manglares, Lantigua consideró que podrían promoverse alianzas público-privadas e incentivos para las empresas que desarrollen proyectos de conservación. Señaló que existen leyes para proteger estos ecosistemas, pero sostuvo que hacen falta estímulos adicionales para motivar a más compañías a involucrarse.
La ejecutiva explicó que Iberostar mantiene una alianza con el Ministerio de Medio Ambiente mediante un plan de trabajo conjunto. Sin embargo, aclaró que la empresa no recibe incentivos fiscales ni otros beneficios económicos adicionales por esa colaboración.
Ante esa situación, Lantigua planteó que el Gobierno podría establecer incentivos fiscales o aprobar una normativa que motive a más empresas a participar en la restauración de los ecosistemas costeros y la protección de los recursos naturales.











