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Guardianes de la costa: los ecosistemas clave de República Dominicana en peligro

Arrecifes de coral y manglares: guardianes de las costas dominicanas en grave crisis ambiental

Calentamiento del mar y presión humana amenazan ecosistemas que sostienen el turismo, pesca y protección del litoral del país

Massiel de JesúsPorMassiel de Jesús
13 agosto, 2026
en Noticias
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Durante los primeros años de su infancia, Michael del Rosario vivió frente al mar, en Bayahíbe , un pueblo de pescadores de la provincia La Altagracia, al este del país. Sin embargo, como ocurre con muchos dominicanos, su relación con el océano estaba marcada por la distancia y el desconocimiento. Le tenía miedo y jamás imaginó que existía tanta vida bajo su superficie.

Su historia refleja una realidad común: es difícil apreciar aquello que se desconoce y aún más complejo protegerlo. “Para mí los corales eran una roca, una piedra común para jugar chocándolas”, cuenta a elDinero . Como muchos habitantes y visitantes de zonas costeras, vieron los corales como simples rocas, sin conocer su papel esencial para la biodiversidad marina y la protección de las costas dominicanas. 

Michael del Rosario, oriundo de Bayahíbe.

Todo cambió cuando Del Rosario venció el miedo y buceó por primera vez, una experiencia que lo llevó a acercarse a la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar) . Allí descubrió que los corales son animales vivos y esenciales para el ecosistema.

“Después de venir aquí aprenderé que son animales, que tienen boca, que tienen estómago, que comen y que nos beneficiarán muchísimo”, expresa quien es hoy coordinador de Comunicaciones y Educación Ambiental.

Aunque suelen confundirse con rocas o plantas, los corales son animales que, en asociación con algas microscópicas, forman arrecifes que albergan numerosas especies y protegen las costas. Estos “bosques tropicales submarinos” son esenciales para la vida marina y la economía de países como República Dominicana, pero hoy enfrentan crecientes amenazas que ponen en riesgo su supervivencia.

De acuerdo con el biólogo marino Rubén Torres, fundador y presidente de Reef Check República Dominicana , los arrecifes de coral en las costas dominicanas atraviesan una situación crítica, al pasar el cambio climático de ser una simple amenaza para convertirse en una “emergencia ambiental”.

Los monitoreos realizados por la Reef Check, en conjunto con científicos del Smithsonian Environmental Research Center (SERC) y Fundación Propagas , en 2025, muestran una disminución acelerada de la cobertura coralina viva, que pasó de aproximadamente un 40% del fondo marino monitoreado en 2015 a menos de un 10% en la actualidad . Para el biólogo marino, la magnitud del problema es evidente: “Estamos básicamente en una crisis ambiental”, advirtió durante la entrevista a elDinero.

El especialista explicó que el cambio climático se ha convertido en la principal amenaza para los corales dominicanos, superando incluso problemas históricos, que aún persisten, como la sobrepesca y la contaminación.

El más reciente ciclo de monitoreo de Reef Check se realizó en seis regiones arrecifales del país: Pedernales , La Caleta , Bayahíbe , Punta Cana , Las Galeras y Montecristi , donde los resultados mostraron un panorama complejo, al subrayar que los ecosistemas arrecifales “continúan bajo presión”.

” La cobertura coralina viva se mantiene baja, con un promedio nacional inferior al 10% , pero estable en comparación con los últimos tres años. La Caleta y Bayahíbe presentan los valores más altos, con sitios que alcanzan entre 15% y 20% de coral vivo”, cita el informe ” La resiliencia de los arrecifes de coral en la República Dominicana 2025 “.

Durante el período 2023-2024 se registraron temperaturas marinas de hasta 32 °C, cuando décadas atrás el rango más cálido rondaba entre 28 °C y 29 °C. Este incremento provocó eventos masivos de blanqueamiento coralino y la pérdida de alrededor del 30% de los corales monitoreados. “El cambio climático ahora ha venido a tomar más relevancia que las amenazas anteriores”, señaló Torres.

 

Huracanes, calentamiento de los océanos, pérdida de peces herbívoros, contaminación costera y la expansión de una enfermedad (Pérdida Rápida de Tejido en Corales Duros (SCTLD, en inglés), por toda la isla en 2019, pusieron a prueba su capacidad de resistencia. En los primeros años causó mortalidad masiva, porque principalmente las especies más vulnerables han desaparecido en muchos sitios.

Bióloga Andreina Valdez, en Bayahíbe.

Según datos de Fundemar, obtenidos a través del programa Monitorea, más del 70% de los arrecifes evaluados en República Dominicana presenta menos de un 5% de cobertura coralina viva , una condición que los sitúan cerca de un punto de no retorno para su recuperación.

La organización advierte que este deterioro ya limita la capacidad de los arrecifes para proteger las costas y sostener la biodiversidad marina. De acuerdo con la bióloga Andreina Valdez , gerente de operaciones de Fundemar, la crisis responde tanto al cambio climático, a través del blanqueamiento y las enfermedades coralinas, como a factores locales.

Entre los factores humanos, Valdez señala a elDinero las descargas de aguas residuales , los residuos sólidos y un desarrollo turístico e inmobiliario costero sin el debido ordenamiento territorial que “explota los recursos sin reinvertir de manera efectiva en su manejo”.

Equipo de elDinero durante visita al Centro de Investigaciones Marinas MARE-DR de Fundemar, en Bayahíbe. Foto: elDinero.

De hecho, Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana , coincide en que durante el período 2023-2024 el Caribe vivió el evento de blanqueamiento más severo jamás registrado: casi el 100% de los arrecifes de la región experimentó calor a nivel de blanqueamiento, y el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NOAA, siglas en inglés) terminó declarando, en abril de 2024, el cuarto evento de blanqueamiento global de la historia.

“Nosotros no fuimos la excepción”, indica Kheel. El proyecto CoralCarib , liderado por The Nature Conservancy con financiamiento alemán y presencia en Jamaica, Cuba, Haití y República Dominicana, perdió entre el 90% y el 95% de sus viveros de coral en algunos sitios de la región durante esas olas de calor.

“Lo vimos también en el SAMAR, el Santuario Marino Arrecifes del Sureste que la Fundación Grupo Puntacana cogestiona desde 2018, y en nuestros propios viveros. Coral que llevaba años creciendo, blanqueado en semanas”, recuerda Kheel a elDinero.

Sostiene que, si los arrecifes de las costas dominicanas se siguen deteriorando, “no hablamos solo de menos buceo o menos snorkel: hablamos de playas que erosionan más rápido , de costos de reposición de arena que ya empiezan a aparecer en algunos polos, y de un destino que pierde el argumento de venta que lo hizo competitivo frente a otros mercados”.

Ernesto Reyna, exministro de Medio Ambiente. Foto: Fuente externa.

De su lado, Ernesto Reyna , exministro de Medio Ambiente y exvicepresidente del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL) , advierte que el aumento de la temperatura del mar está provocando el blanqueamiento de los corales y alterando su relación con las algas, mientras la contaminación que llega a las costas agrava el deterioro de los ecosistemas marinos.

“Otro factor que influye en la destrucción de los ecosistemas marítimos son los altos niveles de contaminantes que llegan a nuestras costas, reduciendo el Ph del agua por la absorción de CO2 ”, expresa Reyna a este medio.

Los arrecifes se están reorganizando ecológicamente, dominados por corales más resistentes como Porites astreoides (coral mostaza) y Agaricia agaricites (coral lechuga) . Según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, República Dominicana cuenta con 181 zonas de arrecifes identificadas . A su vez, la Lista Roja Nacional de 2018 señala que 24 de las 68 especies de corales clasificadas en el país están clasificadas en alguna categoría de amenaza.

De acuerdo con datos del BID, los arrecifes de coral aportan aproximadamente US$1.295 millones anuales a través de actividades turísticas y recreativas.

De acuerdo con el estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),   Economic Valuation of Ecosystem Services Provided by Blue Economy Ecosystems in the Dominican Republic (2024), el valor económico de un conjunto de servicios proporcionados por los ecosistemas de economía azul analizados en República Dominicana se estima en aproximadamente US$1.792 millones anuales, equivalentes a alrededor del 1.58% del PIB.

Esto, de acuerdo con Hori Tsuneki, especialista de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres BID , significa que el deterioro de estos ecosistemas no representa únicamente una pérdida ambiental, sino también un riesgo económico, al poner en riesgo servicios esenciales para actividades económicas, activos y comunidades, particularmente el turismo, la pesca y la protección natural de las zonas costeras.

Hori Tsuneki, especialista de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres BID. Foto: Fuente externa.

En entrevista a elDinero, agrega que, en particular, los arrecifes de coral aportan aproximadamente US$1.295 millones anuales a través de actividades turísticas y recreativas, además de alrededor de US$96 millones anuales en servicios de protección costera.

“Su conservación está, por tanto, estrechamente vinculada con la competitividad del turismo, la resiliencia de las zonas costeras y la protección de comunidades y activos frente a eventos extremos”, sostiene Tsuneki.

En el caso de los manglares , también son ecosistemas que están conectados a los corales y son vitales para el país porque también protegen las costas de tormentas y erosión , sirven de refugio y criadero para numerosas especies marinas, sostienen la pesca y capturan grandes cantidades de carbono . En el país predomina el mangle rojo, negro, blanco y botoncillo , especies adaptadas a los ambientes salinos de las zonas costeras.

Pese a su importancia, más de un tercio de los manglares dominicanos ha desaparecido en los últimos 50 años. Las 25,900 hectáreas que permanecen enfrentan amenazas como el desarrollo turístico, la expansión agropecuaria, la urbanización, la extracción de madera y la sobreexplotación de recursos asociados.

Un estudio del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) , publicado en Ocean & Coastal Management, estima que la degradación de estos ecosistemas genera pérdidas de US$75 millones al año para la economía dominicana.

La investigación señala además que los manglares tienen un valor aproximado de US$194.000 por hectárea al año y recomienda incorporar su conservación en las estrategias de desarrollo económico y ordenamiento territorial.

Domingo Contreras, presidente del Centro de Innovación Atabey.

Para Domingo Contreras, presidente del Centro de Innovación Atabey , el desafío no es solo medir la extensión de los manglares, sino evaluar su estado real. “El problema no consiste únicamente en determinar cuántas hectáreas quedan. También debemos conocer en qué condiciones se encuentran”, advierte. 

El exdirector de Programas Especiales de la Presidencia (Digepep) señala que muchos han perdido parte de su funcionalidad ecológica por contaminación, sedimentación y alteraciones de los flujos de agua.

En entrevista a elDinero, Contreras también alerta sobre el efecto combinado del desarrollo costero y el cambio climático. Aunque existen zonas con buena conservación, especialmente dentro de áreas protegidas, otras muestran signos de deterioro.

“Cuando el manglar no dispone de espacio para adaptarse o desplazarse, queda atrapado entre el mar y la infraestructura ”, afirma Contreras, en referencia al aumento del nivel del mar y la presión de la expansión urbana y turística.

 

Manglares de República Dominicana de la zona de Montecristi. Foto: Natacha Contreras para elDinero.

Los monitoreos piloto de Reef Check en Montecristi muestran un panorama mixto: mientras algunos manglares de mangle rojo conservan una estructura saludable y buena regeneración, en zonas como El Morro se detectan señales de estrés, como daños foliares y reproducción fuera de temporada, posiblemente asociados a problemas de calidad del agua y residuos sólidos.

Los resultados evidencian la necesidad de reforzar la protección, restauración y monitoreo de estos ecosistemas.

Sobrepesca y sargazo

A pesar de ocupar menos del 1% de la superficie oceánica mundial, los arrecifes de coral sostienen una enorme biodiversidad. Torres destacó que aproximadamente el 25% de los organismos marinos tropicales dependen de estos ecosistemas en alguna etapa de su vida. Para explicar su función ecológica, utilizó una comparación sencilla: “Un arrecife de coral, en términos terrestres, sería un bosque”. En ellos se encuentran refugio, alimento y áreas de reproducción de especies de importancia comercial como el mero, el pargo, el chillo, la langosta y el pez loro .

Esto lo conoce bien un pescador residente en Higüey, quien prefirió no ser identificado por el Dinero. A sus 50 años y con tres hijos que dependen de su faena diaria, conoce bien el peso de reinventarse. Tras la pandemia, cuando los puestos de artesanía cerraron y el turismo se detuvo, este hombre de campo hizo de la pesca su vida entera. Hoy, desde la Asociación de Pescadores de Juanillo (Apeju) , que agrupa a unos 150 pescadores en la costa este dominicana, es testigo de un Caribe que ya no es el de antes.

“ Usted sabe que en los últimos años el mar ha cambiado bastante… Primero empezó a salir el alga, que no existía aquí. La orilla de la playa está que usted no puede caminar, nada más de alga”, ilustra el pescador al equipo de este medio.

Bajo la superficie, el paisaje marino se desvanece en silencio. Explica que desde sus ojos ya no queda rastro de los fondos cristalinos de antaño; en su lugar, una extraña manta vegetal asfixia las formaciones coralinas de Bayahíbe, Cabeza de Toro y Punta Cana. 

“Nosotros le pusimos limo porque es como un límite, es como una lana fina. Que viene principalmente a todos los corales, los copa de ese limo y se muere la mayor parte. Y el fondo, si usted fuera buzo, usted se daría cuenta porque los fondos no están ni parecidos a lo que eran antes”, relata a elDinero.

Corales, manglares y nidos de tortugas se ven afectados por la llegada masiva de esta alga al este del país. FOTO: elDinero.

La llegada del sargazo durante más de seis meses al año remata el golpe. Lo que el turista esquiva en la orilla, para los pescadores es un cementerio flotante: “cuando ese sargazo sale a la orilla, que se queda ahí, se pudre y mata todo, todas las especies las mata (…) usted ve encima del sargazo así, cientos y cientos de pececitos muertos”, comenta. Con las aguas bajas prácticamente desiertas y los manglares arrasados ​​por el desarrollo costero, los cardúmenes han huido mar adentro en busca de oxígeno.

El pescador que ha tenido que cambiar su ruta sostiene que, para sobrevivir, ya no basta con tirarse a pie con el agua a la cintura. El miembro de Apeju tuvo que hacerse de una pequeña embarcación y aprender a encarar noches interminables en altamar, navegando hasta las cercanías de Isla Saona , ya que en Bayahíbe no encuentra nada.

“Primero nos tirábamos a pie, no teníamos bote… Ahora no, ahora hay que irse a lo profundo. Yo mismo ayer salí de mi casa a la 1:00 del día y regresó a las 7:00 de la mañana al otro día”, narra a este medio. Son 18 horas seguidas de vigilia bajo las estrellas para regresar con lo justo al muelle.

Indica que “aquí, en la zona del Este, Bávaro, Punta Cana , toda la orilla de la playa eran manglares donde se criaban muchos peces”. ¿Qué sucede? Que ahora todo lo se convirtió en playa para turistas y ya prácticamente ahí donde se criaban los peces no hay, porque han desbaratado muchos manglares”, denuncia.

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Frente a las advertencias de veda y los talleres ambientales, los pescadores defienden su oficio como el único refugio que les queda. A su edad, el mercado laboral les suele cerrar las puertas y la costa es su última trinchera. “Si vamos a buscar empleo por los hoteles, no nos van a dar ya a esta edad, y así somos la mayoría. Entonces, tenemos que luchar por lo poco que nos queda”, sostiene.

El biólogo Torres también alertó sobre los efectos de la sobrepesca , una práctica que altera el equilibrio natural de los ecosistemas marinos. Explicó que muchas especies cumplen funciones específicas dentro de los arrecifes y que su extracción excesiva puede desencadenar desequilibrios ecológicos difíciles de revertir. “Es como si tú fueras por la calle quitándole una goma delantera a cada carro” , ejemplifica.

Torres defendió la importancia de las vedas y de una gestión pesquera basada en criterios científicos, recordando que una sola langosta puede producir cerca de dos millones de huevos durante su ciclo reproductivo, lo que demuestra la importancia de proteger los períodos de reproducción para garantizar la sostenibilidad futura de la pesca.

Al respecto, Carlos Augusto Batista, viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad,destacó a elDinero la importancia de preservar estos ecosistemas marinos.

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De su lado, Nina Lysenko , directora de Recursos Marinos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, explicó a este medio que las de protección están respaldadas medidas por un programa de monitoreo basado en indicadores que permite evaluar la efectividad de las vedas, sancionar a quienes las incumplen y determinar posteriormente si estas deben modificarse, levantarse o extenderse.

Asimismo, destacó que la protección de los océanos requiere concretas para reducir los residuos que afectan la vida marina y la salud acciones de los ecosistemas.

Turismo: ¿qué está haciendo?

Ante este panorama, ¿cómo está respondiendo el sector hotelero? Expertos del sector hotelero resaltan la importancia de los corales y manglares para el sector. Para Juan Bancalari , presidente de Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) , los arrecifes y manglares son fundamentales para el turismo dominicano porque protegen las playas de la erosión y el oleaje, además de sostener actividades como el buceo, el snorkel y el turismo de naturaleza.

“Los arrecifes de coral son un activo natural fundamental para la sostenibilidad y competitividad del turismo dominicano”, afirmó Bancalari a elDinero, al destacar que conservar estos ecosistemas también significa preservar uno de los principales atractivos del país: el turismo.

Juan Bancalari. Foto: Cortesía.

De hecho, esta afirmación halla sustento en datos oficiales. Actualmente, la calidad de las playas, con un 49%, lleva la voz cantante en la captación de visitantes , según la Encuesta de Opinión, Actitud y Motivación de Extranjeros no Residentes en 2025, del Banco Central. El segundo motivo por el que los turistas eligieron este país como destino en sus vacaciones fue por la riqueza histórica (1,3%) y riqueza natural (1,4%), entre otros.

Bancalari resaltó que hoteles y empresas turísticas ya desarrollan iniciativas de restauración de arrecifes y manglares, viveros de coral, monitoreo científico, protección de especies y educación ambiental, mediante alianzas con autoridades, universidades y organizaciones especializadas.

Entre las iniciativas privadas de restauración destacan el Centro de Innovación Marino del Grupo Puntacana , el movimiento Wave of Change de Iberostar , los programas de la Fundación Ecológica Arrecifes de Bávaro y el proyecto Protortuga Miches (Promiches).

Gustavo Galante forma parte de más del 40% de los turistas que vienen a República Dominicana por la calidad de las playas. Foto: elDinero.

Kheel destaca que el 85% del turismo dominicano depende de los arrecifes , cuyo valor turístico anual asciende a US$5,7 millones por cada km² de y genera más de US$1,000 millones anuales a actividad económica vinculada a los arrecifes de coral cada año. Sostiene que los corales no son un atractivo más entre varios, sino la misma infraestructura sobre la que se construyó el modelo turístico dominicano.

 

Los números lo confirman. Un estudio de The Nature Conservancy, “Valor turístico asociado a los arrecifes de coral de la República Dominicana”, calculó que cada kilómetro cuadrado de arrecife dominicano genera más de US$5,7 millones al año. “El cambio climático es hoy el gran desafío de todos los arrecifes del planeta, y en Cap Cana hemos decidido enfrentarlo en dos frentes a la vez”, indica Kheel.

Plata de Isla Saona, tomada por un equipo de elDinero en 2023.

Cita que los datos de sus monitoreos indican que la pérdida de corales en esas costas se ha debido principalmente a dos causas asociadas al cambio climático: el blanqueamiento y la enfermedad de pérdida de tejido en corales pétreos (SCTLD, por sus siglas en inglés).

Cerca de 800.000 personas participan cada año en actividades ligadas al arrecife , y esa actividad mueve más de US$1,000 millones anuales: US$865 millones en playa y deportes adyacentes, US$135 millones solo en buceo . Un estudio separado del Ministerio de Medio Ambiente, el MEPyD (hoy Hacienda y Economía) y la cooperación alemana (GIZ), enfocado en Bayahíbe, Punta Cana y Samaná, llegó a una cifra similar: US$1,142 millones al año entre playa recreativa, buceo, pesca e investigación.

Jorge Subero Medina, presidente ejecutivo de Cap Cana durante entrevista en elDinero – Fotografía: Lésther Álvarez-elDinero.

Jorge Subero , presidente ejecutivo de Cap Cana , coincide en que la pérdida de coral se debe al blanqueamiento y la enfermedad SCTLD . Para combatirlo, Cap Cana comaneja el área protegida SAMAR y mantiene el vivero “Sendero Coralino” , con especies en peligro crítico como cuerno de ciervo ( Acropora cervicornis ) y cuerno de alce ( Acropora palmata ), sumando desde 2024 reproducción sexual asistida en el Laboratorio Marino Punta Espada.

Para enfrentarlo, Cap Cana combina el monitoreo y rehabilitación de arrecifes con para reducir su huella de carbono, como la transición energética, protección de bosques, medidas de paisajismo sostenible y gestión responsable de residuos.

“Proteger el arrecife y descarbonizar la ciudad son, para nosotros, parte de una misma tarea”, afirmó Subero.

Subero destacó que los arrecifes representan un aporte económico significativo para el país y que su conservación debe entenderse como una inversión estratégica para el turismo. Según los datos citados, generan cerca de US$1,445 millones al año, equivalentes a alrededor del 13% de los aproximadamente US$11,000 millones los ingresos turísticos del país.

“Cada aporte a la salud de nuestros arrecifes es una inversión en el futuro del turismo dominicano”, afirmó Subero, quien llamó al sector privado a asumir un papel activo en la conservación y el desarrollo sostenible.

Vivero de coral de la Fundación Cap Cana.

La Fundación Cap Cana comaneja desde 2018 una zona del Santuario Marino Arrecifes del Sureste (SAMAR) y, desde 2020, desarrolla programas de rehabilitación y monitoreo de arrecifes. Su vivero submarino “Sendero Coralino de Cap Cana” cuenta con 14 estructuras y más de 600 corales de dos especies en peligro crítico: cuerno de ciervo (Acropora cervicornis) y cuerno de alce (Acropora palmata), que posteriormente son trasplantados al arrecife.

 

Desde 2024, además, incorporarán reproducción sexual asistida en su Laboratorio Marino Punta Espada para obtener poblaciones más resilientes al cambio climático.

Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana.

Sin embargo, Kheel advierte sobre la falta de ordenamiento territorial y plantas de tratamiento. “Nosotros podemos sembrar coral todos los días del año en el mar, pero si en tierra seguimos permitiendo un crecimiento urbano sin alcantarillado ni tratamiento adecuado, estamos vaciando agua en un balde con el fondo roto”, expresó el representante del Centro de Innovación Marino mantiene desde 2004 el vivero de coral más antiguo del país y desarrolla programas de restauración.

Aunque la mayoría de los grandes hoteles operan sus propias plantas de tratamiento, Kheel advirtió que el principal problema está en el crecimiento urbano acelerado en las zonas costeras, donde persisten proyectos sin tratamiento adecuado, pozos sépticos en terrenos kársticos y una red de alcantarillado que no ha crecido al ritmo de la construcción.

Destacó la  necesidad de inversión pública y valoró el programa de US$400 millones de INAPA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para agua y saneamiento en Bávaro-Punta Cana, pero advirtió que debese acompañar de ordenamiento territorial, plantas de tratamiento obligatorios y mayor fiscalización. De lo contrario, “seguiremos restaurando el arrecife con una mano, mientras con la otra permitimos que la costa lo mate” .

“Lo que hace falta, a mi juicio, es un estándar nacional de sostenibilidad costera, verificable y no autodeclarado, que condicione los permisos ambientales, el acceso a incentivos fiscales y quizás hasta las categorías de clasificación hotelera al cumplimiento real: tratamiento de aguas residuales, manejo de escorrentía, restricciones de anclaje, restauración de arrecife en la zona de influencia de cada proyecto”, sostiene Kheel a elDinero. 

Construir sin destruir

El ingeniero oceánico Hamlet Jiménez sostiene que es posible construir infraestructura costera sin destruir ecosistemas si se evalúa el impacto del dragado. Remarca que los corales y manglares son las protecciones naturales más efectivas contra huracanes, mientras que muros de contención o espigones mal diseñados aceleran la erosión.

Ingeniero oceánico Hamlet Jiménez.

“Los corales y los manglares respectivamente son las protecciones naturales más efectivas”, recalca Jiménez a elDinero. Frente a huracanes y fuertes oleajes, el especialista considera que las barreras naturales cumplen una función fundamental en la protección de las costas arenosas y de tierra.

Aunque en situaciones extremas pueden requerirse estructuras de refuerzo, advierte que la restauración de corales toma tiempo, mientras que los manglares pueden recuperarse mediante acciones como la remoción de escombros, la recanalización y la reforestación.

El problema también está en algunas intervenciones realizadas para proteger o ampliar las playas. Jiménez advierte que muros de contención, espigones y rompeolas pueden alterar las corrientes, acumular arena en un punto y acelerar la erosión en otro, modificando el equilibrio natural de la costa. Estas estructuras, señalan, están presentes en numerosas zonas costeras, especialmente turísticas.

“Un ejemplo de construcción portuaria en una zona de manglares es la Planta Sultana del Este que fue instalada dentro de una zona excavada en la costa Oeste de la desembocadura del Rio Higüamo y que consta de una terminal para recibir combustible. Prácticamente toda la zona costera intervenida ha sido recuperada con manglares”, cita el ingeniero oceánico. 

En ese tenor, el exministro de Medio Ambiente advierte que, pese a los discursos sobre adaptación al cambio climático, la protección de los arrecifes y manglares sigue siendo insuficiente, mientras el desarrollo turístico y la contaminación que llega desde ríos y cañadas presionan los ecosistemas costeros. A su juicio, es necesario reforzar la protección de las costas y las cuencas hidrográficas, con mayores esfuerzos y recursos.

“Para proteger nuestros ecosistemas y la isla en general se requieren de muchos recursos financieros, pero sobre toda educación y una férrea decisión política”, enfatiza Reyna.

Desde el Estado

El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales , Paíno Henríquez , reconoce que el deterioro de los arrecifes representa una amenaza para la economía, la protección costera y la biodiversidad, agravada por el crecimiento turístico, la contaminación y el calentamiento del mar.

En entrevista a elDinero, Henríquez aseguró que el Gobierno trabaja en la recuperación de manglares y en proyectos de viveros y reproducción asistida de corales junto con entidades como Grupo Puntacana y Fundemar, aunque admite que se requiere mayor financiamiento para ampliar estas iniciativas.

El ministro sostiene que la conservación debe convertirse en una política de Estado y contar con respaldo legislativo. “ Hay que buscar los financiamientos locales e internacionales para que esos ecosistemas que da la Madre Naturaleza, ese capital natural podamos mantenerlos y podamos seguir teniendo un turismo y agricultura próspera”, afirmó.

https://eldinero.com.do/wp-content/uploads/Paino-Henriquez-ministro-de-Medio-Ambiente-y-Recursos-Naturales-.mp4

También reveló que el país necesita aproximadamente US$23.000 millones para financiar acciones de mitigación y adaptación al cambio climático en sectores estratégicos, incluidos el turismo y los ecosistemas. Así como una ley sectorial costeros marinos y una ley de cambio climático.

Mario Gonzáles, economista sénior de la División de Agricultura y Desarrollo Rural del BID.

Para Mario Gonzáles, economista sénior de la División de Agricultura y Desarrollo Rural del BID , uno de los aspectos más importantes de cuantificar el valor económico de los servicios ecosistémicos es que permite establecer con mayor claridad la justificación económica de las inversiones destinadas a su conservación y restauración. En otras palabras, conservar y restaurar estos ecosistemas no constituye únicamente un gasto ambiental, sino una inversión que protege actividades económicas, infraestructura y comunidades.

Por ello, entiende que de cara al futuro será importante involucrar de manera más activa en el financiamiento de la conservación y restauración a los sectores privados que se benefician directa o indirectamente de estos servicios ecosistémicos, particularmente al turismo y la pesca.

Asimismo, detalla que el financiamiento público y los recursos de cooperación pueden desempeñar un papel catalizador al movilizar recursos privados y permitir el desarrollo de mecanismos de financiamiento sostenibles que trascienden los ciclos de los proyectos.

Indica, además, que existe margen para explorar instrumentos financieros innovadores, como fondos de conservación, seguros y otros mecanismos vinculados a resultados ambientales, de acuerdo con las características y necesidades de cada intervención.

“El BID puede aportar su capacidad para combinar financiamiento, asistencia técnica, conocimiento y movilización de recursos públicos y privados para ayudar a desarrollar soluciones sostenibles en el tiempo”, indicó Gonzáles a elDinero .

Paralelamente, Fundemar aplica técnicas avanzadas como la reproducción sexual asistida de corales , la criopreservación de esperma (bancos genéticos) y viveros de reproducción asexual. Detalla que mediante distintas metodologías que buscan recuperar tanto la cobertura coralina como la diversidad genética.

En el caso de reproducción sexual asistida, explica que esta consiste en recolectar óvulos y esperma de corales, fertilizarlos en laboratorio y devolver al arrecife los nuevos ejemplares cuando alcancen la etapa de reclutas o “bebés corales” .

También desarrolla la criopreservación de esperma, creando un banco genético que permitirá realizar futuras fertilizaciones con material de distintos individuos y preservar especies en riesgo. La organización también cuenta con dos viveros de reproducción asexual de corales cuerno de ciervo y cuerno de alce, donde los ejemplares se multiplican mediante fragmentación.

Cada coral es identificado genéticamente para que sus fragmentos puedan ser utilizados posteriormente en programas de reproducción sexual asistida. Estas estrategias se complementan para fortalecer la recuperación de arrecifes con baja cobertura coralina y aumentar su diversidad y resiliencia.

No obstante, la bióloga Valdez advierte que el Estado debe fortalecer las políticas públicas para conservar los ecosistemas costeros-marinos, garantizando presupuesto, gestión efectiva y cumplimiento de las regulaciones en las áreas protegidas. También plantea la necesidad de ordenar el desarrollo costero y transformar el modelo turístico, bajo una premisa: “Sin ecosistemas marinos saludables no hay playas, y sin playas no hay turismo”.

Señala que, si el deterioro continúa y mantener artificialmente las playas dejan de ser rentables, el turismo podría trasladarse hacia otros destinos, poniendo en riesgo uno de los principales motores económicos del país. “Es necesario endurecer las sanciones ambientales.

Actualmente, muchos infractores prefieren pagar multas bajas en lugar de cumplir la ley . El marco legal debe reformarse para que los fondos recaudados por estas penalidades se destinen directamente a la restauración de las áreas afectadas, garantizando así la reparación efectiva del daño ambiental causado”, enfatizó la bióloga Valdez.

PARA AMPLIAR ESTE TRABAJO, CONSULTAR LA SEGUNDA PARTE…

Archivado en: arrecifes de coralesCambio ClimáticoCoralesmanglaresTurismo
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Massiel de Jesús, periodista coordinadora de la sección Finanzas Personales del periódico elDinero. Se ha especializado en periodismo de investigación, datos, economía, medioambiente y turismo. Es egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Magna Cum Laude; cuenta con una maestría en Marketing Digital y Redes Sociales, de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA). Cuenta con un diplomado en Periodismo de Investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y la Embajada de Estados Unidos en el país. Así como diplomados en finanzas y relaciones públicas, del Ministerio de Hacienda y la Universidad Dominico-América, respectivamente. Ha trabajado para varios medios digitales e impresos de circulación nacional como elCaribe, El Nuevo Diario y actualmente elDinero. Sus trabajos han sido merecedores de múltiples premios nacionales.

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13 agosto, 2026
Los manglares ayudan a reducir la erosión costera, proteger playas y conservar los paisajes que atraen a millones de visitantes.
Turismo

Degradación de manglares expone al país a pérdidas de US$75 millones al año

31 julio, 2026
De Camps plantea que transición energética requiere visión integral que incluya descarbonización del transporte mediante electrificación de la movilidad.
Energía

Milagros de Camps plantea revisar la regulación energética para impulsar redes más resistentes al clima

24 julio, 2026
Expertos abogan por fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico durante un conversatorio de la ADIE.
Energía

El sistema eléctrico debe atender el riesgo climático

23 julio, 2026
José Rodríguez recordó que BCRD estima el cambio climático representa pérdidas anuales cercanas al 1% del PIB dominicano.
Energía

ADIE: cambio climático podría costarle a RD hasta 17% de su PIB hacia 2050

22 julio, 2026
El economista señaló que las entidades deberán prepararse para enfrentar fenómenos naturales y financiar infraestructura resiliente.
Finanzas

Osvaldo Lagares: cambio climático será uno de los principales riesgos para el sistema financiero

16 julio, 2026
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Monseñor Nouel acumula RD$593.4 millones devengados de una cartera de inversión pública de RD$669.4 millones.

Hay 23 proyectos en Monseñor Nouel sin ejecución financiera

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