República Dominicana ha sufrido el impacto, por dos años consecutivos, de lluvias torrenciales que dejaron pérdidas económicas y humanas. De hecho, aun no se termina de recuperar de los destrozos provocados por el fenómeno atmosférico que afectó al país en noviembre del 2023.
Justo en ese contexto es donde se vuelve fundamental contar con infraestructuras resilientes ante el calentamiento global y sus consecuencias. La media isla caribeña, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es altamente vulnerable a eventos climáticos o hidrometeorológicos.
Las estadísticas respaldan esa afirmación. Entre 2000 y 2019, República Dominicana fue impactada por 180 fenómenos atmosféricos, debido a que se encuentra ubicada en el corredor de los huracanes. Se estima que el costo de los daños causados por eventos hidrometeorológicos es de 0.7% del producto interno bruto (PIB) por año.
A estos daños se suman las interrupciones que ocasionan en la actividad económica. Según un análisis del Banco Central, tras el paso de un fenómeno atmosférico, el país tarda 15 meses en recuperarse. Durante ese tiempo, las pérdidas económicas son cercanas a US$1,100 millones, equivalentes al 1.5% del PIB de 2020.
Solo entre 2016 y 2022, se debieron reconstruir más de 1,000 puentes y vías, lo que representa US$700 millones en daños que impactaron la productividad del país, lamentan desde el BID.
SOLUCIONES
Desde el BID instan a República Dominicana a fortalecer su infraestructura y garantizar su resiliencia frente a los desafíos del cambio climático. Esto se lograría priorizando inversiones con parámetros de resiliencia y así asegurando la vida útil de proyectos de transporte multimodal, así como mejorando la conectividad con nodos de importación y exportación.
La colaboración del organismo internacional no se limita al asesoramiento. Detallan que una sus acciones en el país se centran en el mejoramiento de la generación, gestión y acceso a datos hidrometeorológicos. “Esta medida no solo mejora la previsión de fenómenos meteorológicos extremos, sino que también facilita el diseño de infraestructura resiliente y políticas de adaptación al cambio climático”, citan.
Además, mediante la rehabilitación del puerto Manzanillo, financiada por el BID, República Dominicana contará con una nueva terminal diseñada con parámetros de resiliencia climática. “Este puerto reduce 25% los costos logísticos de los exportadores y disminuye en un día el tiempo de transporte a Estados Unidos”, indica un representante del organismo que realiza sus asambleas generales en República Dominicana, específicamente en Punta Cana, hasta el domingo de esta semana.
El BID también ha desarrollado la metodología “Blue Spot Análisis”, que prioriza la inversión pública resiliente en carreteras y puentes. El programa de “Resiliencia Climática de la Infraestructura de Puentes” (US$200 millones) reducirá daños y pérdidas anuales en US$50 millones durante 30 años y brindará acceso a servicios para 2.4 millones de personas.
En el ámbito del ordenamiento territorial, el BID está apoyando la formulación de planes que integran análisis de riesgos climáticos en áreas como Pepillo Salcedo, Puerto Plata y el Distrito Nacional. Estas medidas beneficiarán a unas 144,000 personas al prevenir la urbanización en áreas susceptibles a inundaciones o deslizamientos de tierra.
“El BID está financiando la mejora de caminos rurales y puentes para asegurar el acceso a servicios de 10,000 pequeños productores y más de 3,000,000 de habitantes rurales”, detalla. También trabajan en la revitalizando la Ciudad Colonial, donde se desarrolló un plan de adaptación climática que resultó en la identificación y diseño de estrategias específicas para los proyectos de espacios públicos, como la implementación de pavimentos permeables, tanques soterrados para la captura de agua de lluvia e infraestructura verde.













