Una de las características más marcadas del desarrollo cognitivo de los seres humanos, a diferencia de las otras especies de mamíferos que se parecen a nosotros, ha sido el idioma, rico y complejo, que hemos podido perfeccionar. Más allá del idioma, el contexto en el cual conversamos y planteamos ideas es un aspecto fundamental, aunque sumamente difícil de entender a plenitud, lo que abre muchos espacios para la falta de comunicación.
Un área de la sociedad en la cual la comunicación es primordial es la política. También la evolución intelectual de la cual hemos gozado nos ha permitido construir sociedades en las cuales elegimos gobernantes a través de procesos abiertos y democráticos (en la mayoría de los casos; pues sabemos que también hay un retroceso de esta evolución, algo que hemos comentado en otras entregas), que dependen de la efectiva materialización de las ideas y propuestas de quienes desean ser gobernantes.
Precisamente, en materia del discurso político es que viene a tener una importancia trascendental el contexto en el que se habla, pues las palabras pueden tener una connotación de mucha relevancia en el mismo. Por algo en este mundo es que surge el tema de los “spin doctor” (maestros de propaganda política), pues estas herramientas son claves para poder desarrollar una trayectoria pública de trascendencia.
Veamos un reciente ejemplo en el cual el contexto puede jugar a favor y en contra de un candidato. El flamante expresidente y ahora candidato presidencial republicano Donald Trump realizó durante el pasado fin de semana un discurso en el cual trazaba la historia de la manufactura en los Estados unidos, enfocado en el tema de vehículos de motor, y decía que si no resulta electo presidente, lo que va a ocurrir sería una “carnicería”.
La prensa estadounidense, que en su mayoría no sería muy allegada al expresidente, inmediatamente se enfocó en la palabra “carnicería” y en que esto fuera lo que resultara si él no fuera electo nuevamente como presidente de esa nación. A su vez, estas declaraciones, por estas reseñas periodísticas, generaron un tremendo rechazo y un llamado a que se debe moderar el discurso.
Precisamente, aquí vemos cómo el contexto o, en cierto modo, cuál contexto en que decidimos enfocarnos, importa. Si bien es cierto que en el discurso que dio Trump, el contexto en el cual utilizó la palabra “carnicería” se refería a la industria de vehículos de motor, no es menos cierto que también lo hizo de una forma ambigua y sujeta a interpretación, dejando la frase en el aire.
Y es aquí que también vemos el contexto más amplio, pues la conducta en el pasado de quien habla también nos sirve de contexto, y puede ayudar a interpretar el discurso que se ha pronunciado. En el contexto político, donde se habla de definir el destino de una nación, no se pueden ignorar los pronunciamientos y el comportamiento previo de quien habla. En este ejemplo concreto que vimos, se observa como la misma palabra, en base a distintos puntos de vistas contextuales, puede interpretarse de un modo u otro, con serias consecuencias para la democracia en ambos casos.











