Los profesionales del periodismo de economía y finanzas creemos que todo el mundo entiende lo que escribimos. Damos por hecho que los términos que son comunes para nosotros, y a veces no tanto, son del dominio de la mayoría. Tener experiencia escribiendo, analizando, publicando y hurgando sobre esta temática, muchas veces por décadas, nos crea una percepción que podría estar errada respecto a lo que percibe la mayoría.
Basta con preguntar a la generalidad, a ese público que lee todos los días las noticias de economía y finanzas (y de otras áreas), para darnos cuenta de que el entendimiento real de los términos se queda corto. Pasa con estudiantes y hasta con profesionales experiencia en diversas áreas.
Quienes tenemos la misión de analizar el comportamiento de las variables económicas, de cómo transcurre el día del sistema financiero o de los sectores cuya existencia depende la informalidad, estamos compelidos a ser didácticos en nuestra misión de periodista. No podemos olvidar, aunque en un contexto más dinámico y diferente al de hace dos o tres décadas, que el periodismo debe informar, educar y entretener. Las dos primeras son vitales.
El entretenimiento ya no es cuestión de una sola disciplina. Eso podemos dejárselo a quienes se dedican exclusivamente a generar contenido para entrenamiento. Los periodistas estamos indefectiblemente obligados a informar con calidad, lo cual incluye veracidad.
En este ejercicio, entonces, entra la labor de educación. La calidad se relaciona no solo con la credibilidad, sino con esa parte didáctica que debe conllevar un trabajo de economía y finanzas, partiendo de que nuestro interés, más allá de informar, es que nos entiendan. Un mensaje confuso y no claro jamás podrá tener el impacto o efecto que buscamos.
Los periodistas de economía y finanzas, que por lo general nos encontramos con términos difíciles de traducir a un lenguaje sencillo, debemos hacer un esfuerzo extra para que cualquier ser humano pueda digerir lo que buscamos comunicar. Siempre digo que lo que escribimos debe ser entendido hasta por nuestros padres. Y digo que si mi madre me entiende entonces he logrado el objetivo.
A los periodistas esta disciplina de la Comunicación Social también nos toca hacerle ver a los lectores y audiencia en sentido general que el periodismo de economía y finanzas, lejos de ser aburrido, es divertido y que su impacto es transversal a todas las actividades humanas.
Como referencia, es oportuno poner ejemplos del día para que acercar estos temas a la gente. Cada acción que ejecutamos o decisión que tomamos tiene un componente económico o financiero. Levantarse, cepillarse, ir al baño, dormir, refrescar la habitación, comer, ir al médico, transportarnos, irnos de vacaciones, visitar a un amigo o familiar; sentarnos a ver televisión, ver una película en el cine o compartir con amigos, sin importar el lugar, conlleva la toma de decisiones económicas.
La economía se mete con nosotros, aunque no queramos. Partiendo de esta afirmación, lo lógico es que busquemos comunicar con más claridad el contenido que servimos, siempre enfocado en informar y educar a la vez.






