Es una pena que reputadas e importantes marcas locales y globales, de todos los sectores económicas, hayan caído, poco a poco, en la trampa de apoyar la generación de contenido nocivo, es decir, basura, que nada aparta a las buenas costumbres y ética del ser humano.
Todos sabemos la influencia que tienen los medios de comunicación en la formación de los individuos. Incluso, la formación familiar, en muchos casos, ha pasado a un segundo plazo, toda vez que los jóvenes, sin importar la edad, están pegados a un teléfono celular casi todo el tiempo.
Apena ver que empresas locales y extranjeras y marcas de alto respeto, incluyendo bancos importantes de nuestro país y productoras de alimentos de consumo masivo, aparezcan como anunciantes en programas donde se promueva la violencia, la pornografía, el consumo de sustancias prohibidas y dañinas para el cuerpo y mente de los humanos. Creo que deberíamos revisarnos.
Y que se sepa: hay excelentes propuestas en medios digitales, radio y televisión. Me refiero a aquellos que no aportan un ápice de contenido positivo, que agregue valor al ser humano. Luego no nos podemos lamentar del tipo de ciudadano que estamos construyendo.
Todos conocemos que las empresas que se asocian con contenido de baja calidad pueden dañar su reputación. Los consumidores pueden percibir que la empresa no valora la calidad o la ética. Es como la publicidad engañosa, que utiliza información incorrecta o manipulada para convencer a los consumidores de comprar productos o servicios.
Los consumidores, especialmente los que son conscientes, buscan marcas que reflejen sus valores y ética. El contenido negativo puede erosionar esa confianza y disminuir la lealtad del cliente.
Las marcas tienen una responsabilidad social de promover mensajes positivos y constructivos. Asociarse con contenido negativo puede ir en contra de esta responsabilidad y tener un impacto social adverso.
El contenido negativo puede llevar a los consumidores a evitar productos o servicios de una marca, lo que puede resultar en una disminución de las ventas.
¿De qué se trata este artículo o qué busco con él? Quizá lo principal es llamar la atención respecto al compromiso colectivo que tenemos todos, independientemente del lugar en que nos toque jugar, de la necesidad de entender que nuestras acciones, directas o indirectas, tienen un impacto en la sociedad en la cual interactuamos.
No siempre es positivo apostar a la cantidad, sacrificando la calidad. Cualquierizar una marca, aunque eso va siempre a depender del concepto y filosofía de los dueños, le resto valor ante los consumidores. La cantidad es buena, pero la calidad siempre será mejor.
Los contenidos basura existen, además porque hay mucha gente que los consume, porque hay un empresariado dispuesto a apoyar estos programas que lo único que hacen es reflejar la degradación social. !No la promovamos, pues!











