Se pueden ofrecer, como se ofrecen, toda clase de argumentos para justificar el hecho de que, en los últimos cuatro años, las pérdidas técnicas y administrativas de las empresas distribuidoras electricidad (EDE), que superan el 44%.
También se puede justificar, como se hace, el hecho de que el subsidio que el Estado debe destinar para sostener la deficiencia del sector eléctrico sea hoy 50% más que antes, absorbiendo más de RD$85,000 millones del presupuesto cada año.
Lo lamentable es que el presidente Luis Abinader ha dado esas justificaciones injustificables por un hecho y ha preferido mantener ese mismo estado de cosas, en lugar de establecer algún tipo de reclamo de resultados o de evaluación de desempeño.
Ahora que se habla de reforma fiscal, el Gobierno debe entender que la forma en que se gestionan las EDE no puede seguir igual, pues da poco valdría pretender que los que pagan paguen más si la deficiencia absorbe esos aportes.









