El Estado dominicano decidió, hace más de 20 años, impulsar las inversiones en las provincias que hacen frontera con Haití. Hace poco se renovaron los beneficios para la instalación de empresas que generen empleos en esta zona geográfica poco atendida por los gobiernos.
Aunque ahora hay dos excepciones, con Pedernales y Montecristi, lo cierto es que históricamente las administraciones estatales le han dado la espalda a los dominicanos que hacen vida económica por estos lares.
Y no debería ser así. Para muchos, el principal muro para evitar la inmigración ilegal está en la economía. Empresas dominicanas, por supuesto de este lado de la frontera, aliviarían las condiciones económicas incluso de los haitianos y se agregaría valor al producto interno bruto. ¿Por qué no hay un informe periódico de lo que sucede en la frontera? Hay que pasar revista a los incentivos.










