Antes de que existieran las regulaciones integrales y consensuadas por los países, sobre todo en la Unión Europea (UE), cada estado o país tenía su regulación particular.
Eso tenía su complicación a la hora de entrar en relaciones comerciales y de cooperación en varios aspectos del negocio, como las primas suficientes, los acuerdos contractuales, las valoraciones de los activos y las indemnizaciones etc. y como los riesgos y los bienes asegurados son comunes, pues debía haber una formalidad coincidente para que los resultados sean justo.
En vista de que nuestro mercado asegurador depende mucho de varias reaseguradoras que provienen de la UE, es entendible que estas presionaran a los mercados donde trabajan, asumir las mismas reglas coincidentes para tener las garantías de una buena salud financiera y una gobernanza equilibrada, por lo que desde el 2023 ya debimos operar bajo la regulación de Solvencia II, regulación que ellas operan desde 2016, pero aun no contamos con la reforma de la ley que permitan adecuar el mercado a tales propósitos.
Solvencia II, Objetivos en tres pilares:
Pilar I.- Requisito de Capital. Este pilar define los requisitos cuantitativos de capital que las aseguradoras deben mantener. Estos se calculan en función de los riesgos a los que está expuesta la empresa, como los riesgos de suscripción, de mercado, de crédito y operativos.
Los requisitos incluyen dos medidas clave: Capital de Solvencia Requerido (SCR), que es el nivel de capital que una aseguradora necesita para garantizar que pueda sobrevivir a eventos adversos significativos durante un año, con una probabilidad de 99.5%. Mínimo de Capital Requerido (MCR), que se refiere al umbral mínimo de capital que una aseguradora debe mantener para evitar la intervención.
Pilar: II.- Gobernanza y Supervisión. Este pilar se centra en la gobernanza interna y los procesos de gestión de riesgos de las aseguradoras. Las empresas deben tener en marcha sistemas adecuados de gestión de riesgos y controles internos.
Además, las autoridades de supervisión tienen un papel activo en la evaluación de estos procesos, lo que permite una supervisión más eficaz y una intervención temprana si se identifican problemas.
Pilar: III.- Transparencia y Divulgación. Solvencia II exige una mayor transparencia en la información financiera y de riesgo que las aseguradoras deben divulgar.
Esto incluye informes públicos sobre su situación financiera y la suficiencia de su capital, lo que permite a los interesados, incluidos los asegurados, evaluar la solidez de las compañías de seguros.
Como pueden apreciar, sobre todo en este último Pilar, es la falta de información que puede suministrar el regulador sobre sus reguladas, que no ha podido ni siquiera mantener el compromiso de publicar los niveles de solvencia y liquidez que establece nuestra legislación actual.











