El ministro de Educación, Ángel Hernández, come pan todos los días y no le hace daño. Esto dijo al responder cuestionamientos respecto a la calidad de los alimentos que reciben los alimentos. Algo también ha dicho: el menú es variado, defendiendo la calidad que reciben los estudiantes en todo el país.
Otra cosa también ha dicho: es posible que haya alguna dificultad en algunas del país por razones relativas a la característica del lugar. Y esto es cierto. Ahora bien, lo que no puede ser admitido como cierto es que el sistema educativo dominicano esté aún en pañales respecto a la calidad de la educación.
Cualquiera pierde la cuenta al hablar de la cantidad de recursos que ha recibido el sector educativo.
Se aplauden los esfuerzos, pero hay que mencionar las falencias, que incluyen escuelas en mal estado. Hay que comer pan, pero también hacer muchas otras cosas.





