Este 11 de septiembre se cumplen 23 años de los ataques terroristas en Estados Unidos, ejecutados por la organización terrorista Al Qaeda, fundada por Osama Bin Laden. Más de 3,000 personas murieron ese martes y cientos más fallecieron en los años posteriores. A partir de esa fecha el mundo cambió. Viajar ya no sería igual.
El gobierno dominicano de entones, presidido por Hipólito Mejía, apenas cumplía su primer año. El inicio de un nuevo siglo trajo consigo sus propios retos. La economía de Estados Unidos sufrió los ataques. Los reportes oficiales indican que hubo daños por más de US$60,000 millones la infraestructura y en el primer mes de los ataques las pérdidas económicas sumaron cerca de US$123,000 millones.
El fisco fue cargado con un fondo de rescate para las aerolíneas, aprobados por el Congreso, de aproximadamente US$15,000 millones y se apoyó a las familias de las víctimas y sobrevivientes con otros US$9,000 millones. Los recursos hacia las agencias de seguridad se multiplicaron por más de dos veces.
Los efectos también se sintieron en economías como la dominicana. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en un informe publicado en 2002, señala que en 2001 República Dominicana interrumpió la trayectoria de alto crecimiento que venía observando en los años previos.
Refiere que el producto interno bruto (PIB) creció 2.7%, frente a la tasa promedio de 7.2% de los últimos cinco años, por lo que el PIB por habitante apenas se elevó 0.4%. Refiere que la caída de la demanda externa, producto del debilitamiento de la economía mundial, significó un considerable choque que impactó negativamente a la actividad productiva.
Frente a ello, según destaca la Cepal, el gobierno adoptó medidas de política de carácter anticíclico que dieron como resultado una moderada expansión de la demanda interna, a lo cual contribuyó también el continuo aumento de las remesas del exterior y de las inversiones extranjeras, así como el efecto favorable de la reducción de los precios internacionales del petróleo.
Pese a la adversa coyuntura internacional, la inflación de diciembre a diciembre descendió y se logró mantener una relativa estabilidad cambiaria; las tasas de interés también disminuyeron, así como los déficit externo y fiscal. Con todo, no se logró evitar que el nivel de desempleo se ampliara.
La data disponible señala que las tasas de interés también disminuyeron, lo que ayudó a mantener cierta estabilidad económica. La caída de la demanda externa afectó negativamente a la actividad productiva del país.
De manera específica, los atentados del 11 de septiembre de 2001 tuvieron un impacto significativo el sector turístico dominicano, el cual sufrió una caída considerable. Muchos turistas, especialmente de Estados Unidos, cancelaron sus viajes debido al miedo y la incertidumbre generados por los ataques.
La incertidumbre económica global y el aumento de la percepción de riesgo afectaron la inversión extranjera directa en el país, ya que los inversionistas se volvieron más cautelosos, lo que ralentizó algunos proyectos.
Las remesas enviadas por los dominicanos residentes en Estados Unidos disminuyeron temporalmente debido a la incertidumbre económica y el aumento del desempleo, pero también hubo un aumento en los costos operativos para las empresas, especialmente en términos de seguridad. Las medidas de seguridad más estrictas en aeropuertos y puertos aumentaron los costos de transporte y logística.
En términos generales, la economía estadounidense entró en un período de incertidumbre y desaceleración, lo que afectó a muchos sectores laborales donde trabajaban los dominicanos.









