La ola de renovaciones que comenzó en Europa y se expandió a Asia y Estados Unidos está finalmente llegando a América Latina, y México se perfila como uno de los países destacados en esta adopción.
El gerente de sostenibilidad, riesgos y ESG de PwC México, Juan Bazaldúa, resaltó el creciente interés global por incorporar criterios de sostenibilidad en la gestión empresarial y financiera.
Bazaldúa enfatizó que “ninguna empresa puede operar en un planeta fallido”. Actualmente en México se discuten regulaciones con diversas cámaras industriales, y se prevé que en menos de un año se conviertan en normativas formales, explicó.
Señaló que, con la llegada de estos estándares, las empresas deberán presentar informes de sostenibilidad junto a sus estados financieros. “Este cambio plantea un desafío, ya que las empresas suelen publicar sus informes de sostenibilidad meses después de los financieros”, destacó.
Además, subrayó la importancia de contar con un capítulo específico de normas de información de sostenibilidad para empresas no públicas, facilitando así la adopción de prácticas sostenibles. La adopción de estas normas está fundamentada en cuatro principios: asignación de responsabilidades, relevancia de la sostenibilidad, gestión de riesgos y oportunidades, y medición y reporte de resultados. Estas pautas buscan establecer una conexión directa entre la sostenibilidad y los estados financieros, ampliando la perspectiva más allá de la contabilidad tradicional, enfatizó.
Durante su participación en “Ganancias Sostenibles” de Ecored, Bazaldúa destacó que, aunque existen múltiples marcos de referencia, la tendencia se orienta hacia la consolidación de estándares aplicables a diversas industrias. “La creación de los estándares S1 y S2, que abordan aspectos ambientales y de gobernanza, representa un avance hacia la estandarización de la información financiera y no financiera”, aseguró.
Asimismo, resaltó que un aspecto crucial de esta transición es la gestión de riesgos asociados al cambio climático, que incluye riesgos físicos, como inundaciones y sequías, y de transición, relacionados con el paso a una economía baja en carbono. “Estas regulaciones exigirán a las empresas realizar un inventario de riesgos y oportunidades y evaluar la materialidad de estos en su estrategia empresarial”, afirmó.
Las empresas deberán adaptarse a una nueva realidad en la que la sostenibilidad se convierte en un componente esencial para su viabilidad a largo plazo, enfatizó Bazaldúa, quien también expresó que esta integración no solo representa un cumplimiento normativo, sino una oportunidad para innovar y fortalecer la resiliencia empresarial en un entorno cada vez más incierto.











