La firma Arkham Intelligence, dedicada al análisis de blockchain y criptomonedas, ha fijado sede en República Dominicana. Se instala gracias a las facilidades logísticas y de espacio que le ofreció el Grupo Puntacana. Sus servicios, por el momento, están enfocados en el mercado externo. Opera bajo un esquema de zonas francas.
Su instalación en el país se oficializó en una actividad en presencia de 300 empresarios, expertos en tecnología y miembros del mundo de las criptomonedas. En el acto se presentó Arkham Perpetuals Exchange, un producto diseñado para transformar el mercado de intercambio a través del blockchain.
Para tener una idea más clara, la tecnología del blockchain fue concebida en Estados Unidos en 1991. Es un tema poco conocido por la generalidad de la población. Fue diseñada para autenticar documentos digitales, a fin de evitar alternaciones. Sin embargo, es en 2008 cuando comienza su auge con el nacimiento de la primera criptomoneda: el bitcoin.
El blockchain (cadena de bloques) se utiliza, fundamentalmente para el registro de transacciones en criptomonedas, aunque también es utilizable para guardar cualquier tipo de datos. Entre estos pudieran estar contratos digitales, registros o historial médico o hasta obras de arte en formato digital, conocidos como los NFT (tokens no fungibles).
Miguel Morel es el CEO de Arkham Intelligence, una aplicación de datos públicos que permite a los usuarios analizar actividades de blockchain y criptomonedas. En pocas palabras: vigilar el mercado.
Fue fundada en 2020, recibiendo inversiones de empresarios como Joe Lonsdale, cofundador de Palantir Technologies, Addepar y OpenGov, entre otras.
Entró en 2016
Morel informó a elDinero que entró al mundo del blockchain en 2016. Lo hizo porque vio lo importante que es la tecnología en todo lo relacionado con el dinero. Se inició convencido de que el papel moneda va a desaparecer, es decir, dejaría de existir y que, por tal motivo, ha de esperarse una transición muy grande en la economía global.
Cuenta que ha tenido experiencias en los que ha ido a lugar donde sólo aceptan pagos con tarjetas, principalmente en Estados Unidos y Europa. “Uno se pone a investigar y se da cuenta que cerca del 95% del dinero que existe no es físico, sino que es digital, virtual o está dentro del banco”, explica.
Pone como ejemplo que una persona cualquiera tiene dinero en una cuenta de un banco y sólo son cifras, es decir, no es dinero físico. Explica que entre todos los bancos se establecen canales de comunicación para las transacciones.
Explica que en cualquier transacción están involucrados, primero, la persona que ejecuta la acción; en segundo lugar, está el banco del cliente que está transando y luego, en tercer lugar, la institución que recibe el dinero. La cuarta persona involucrada, dice, es el cliente final.
Morel, en este caso, ejemplifica que este proceso se ve interrumpido por situaciones ajenas al interés del mercado, tales como horarios, días feriados, problemas en el sistema o cualquier otra eventualidad. Es por lo que dice que “vio ese proceso como una tecnología antigua”.
En ese sentido, destaca: “si ya estamos en un mundo adonde todos nos ponemos de acuerdo en que el dinero no será en papel, pero va a ser digital, debería ser en un sistema de blockchain que funciona 24-7 sin necesitar un banco tradicional”.
Para Morel, el escepticismo que aún tienen los Estados sobre el funcionamiento de las criptomonedas es por una sencilla razón: porque no les conviene. Lo dice porque es una industria demasiado grande, ya que son trillones de dólares los que se manejan en el sistema financiero global, mientras los políticos, dice, reciben donaciones de los empresarios para mantener el sistema.
Explica que la banca gana dinero con recursos ajenos, ya que los verdaderos dueños no reciben nada a cambio, mientras ellos (los bancos) los prestan a tasas altas. No les conviene el desarrollo de las criptomonedas, alega, porque el sistema bancario es el gran intermediario y mantiene una vigilancia total de todo el dinero que se mueve el mundo.
“También es posible con las criptomonedas. Lo ha hecho Arkham y es la tecnología que hemos creado, es decir, una herramienta de vigilancia de criptomonedas, pero no conviene porque el sistema es ya demasiado grande”, explica.
Para Morel, los bancos centrales en todo mundo temen lo que pudiera suceder si la tecnología de criptomonedas se convierte en la principal de los sistemas de pagos. Cuando comenzó en el mundo del blockchain el bitcoin se cotizaba a US$1,000 y en esta semana marcó un récord de US$89,000. Explica que el bitcoin o cualquier otra criptomoneda no llegaron para sustituir el dólar, pues no necesariamente son monedas. Hay más de dos trillones invertidos en bitcoin.
¿Por qué en Punta Cana?
Miguel Morel explica que eligió este destino porque considera las ventajas competitivas que ofrece el país y porque, a su entender, hay muy pocos destinos en la región donde se pueda ser un empresario exitoso.
A su entender, República Dominicana ofrece ventajas competitivas con el talento humano para el desarrollo de la tecnología de blockchain, contrario a lo que sucede en otros mercados.
Reveló que Arkham tiene un valor de mercado que supera los US$2,000 millones y tiene muchos empleados, razón por lo que una empresa con estas características puede moverse a cualquier lugar.
Morel explica que la empresa instala su sede en Punta Cana, bajo un esquema de zonas francas, y que sus servicios no están dirigidos a dominicanos de manera directa.
“La principal razón por la que instalamos la sede aquí es porque de todos los países que visitamos, ninguno me ha tratado como lo ha hecho en el Grupo Puntacana”, sostuvo el joven emprendedor.
Oportunidad
El empresario turístico Frank Rainieri abrió las puertas de Punta Cana a Arkham Intelligence. Lo hizo porque considera que deben darse oportunidades a quienes las busquen.
“Nosotros creemos que en la vida hay que darles oportunidades a todas las cosas. Tú no puedes mantenerte solamente centrado en lo que haces. Vamos a ver, no cerremos puertas; veamos las cosas sin prisa y sin pausa. No nos lanzamos a nada alocadamente. Vamos viendo cómo se desenvuelven las cosas”, expresó.
Dijo que hay sí hay una realidad, aunque admite que no sabe mucho de criptomoneda, y es que el papel moneda en 30 años desaparecerán. Refirió que ya los taxis aceptan pagos con tarjetas y todo se está yendo a lo digital.
Sobre si llamarles criptoactivos en vez de criptomonedas, Rainieri considera que prefiere ver con ojos abiertos hacia dónde y cómo va el mercado, tomando en cuenta que en estos momentos no hay regulación a nivel mundial.
Sin embargo, observa que las instituciones van poco a poco entendiéndolas y aceptándolas, aunque admite el escepticismo de los Estados, lo cual considera natural. “Nadie puede asegurar que eso será la solución, pero tampoco se puede negar”, dijo.
En ese sentido, Rainieri compara los inicios de las criptomonedas a cuando él comenzó a desarrollar Punta Cana. Destaca que ahora hay dinero, que no había cuando comenzó a apostar por esa zona. Prevé que con el tiempo habrá más interés de parte de los gobiernos de profundizar sobre el mercado del blockchain.












