El fabricante estadounidense Nvidia reportó un beneficio neto acumulado de US$50,789 millones en los primeros nueve meses de su ejercicio fiscal, lo que representa un aumento interanual del 190%. En el tercer trimestre, la compañía obtuvo ganancias de US$19,309 millones, un incremento del 109% respecto al mismo periodo del año anterior, gracias a ingresos récord de US$35,082 millones, un 94% más.
El crecimiento de Nvidia se ha visto impulsado principalmente por su segmento de Centros de Datos, que recaudó US$30,700 millones en el último trimestre, gracias a la fuerte demanda de sus chips Hopper, empleados por grandes tecnológicas para entrenar modelos de lenguaje, motores de recomendación y aplicaciones de IA generativa. El segmento de videojuegos, aunque secundario, generó US$3,200 millones en ingresos.
El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, destacó que “la era de la IA va a todo vapor”, subrayando la transición global hacia la computación de Nvidia y la creciente adopción de la IA “agéntica”, una tecnología más autónoma que la IA generativa. Huang también resaltó la importancia que los países están otorgando a la creación de infraestructuras de IA nacionales.
A pesar de los resultados positivos, Nvidia enfrenta desafíos en la capacidad de suministro. Aunque el chip Blackwell, actualmente en producción, comenzará a entregarse en el trimestre actual, la empresa anticipa que la demanda de sus chips superará la oferta durante buena parte de 2024.
Para el próximo trimestre, Nvidia estima ingresos aún mayores, de US$37,500 millones, aunque también proyecta un aumento de los gastos operativos, que podrían alcanzar US$4,800 millones, frente a los US$3,000 millones reportados en el último trimestre.
Con un valor de mercado de US$3.5 billones, Nvidia se consolida como la empresa cotizada más grande del mundo. Sin embargo, tras la publicación de estos resultados, sus acciones registraron una caída del 1% en la reacción inicial del mercado.












