El Gobierno dominicano está obligado a dar algunos golpes de efecto positivo durante el 2025. Si bien la primera gestión del presidente Luis Abinader gozó de alta popularidad, por las razones que fueran, ahora se comienza a sentir una dosis de impopularidad, la cual está asociada a la falta de obras tangibles. Ha habido lentitud en la consecución de algunos proyectos importantes.
La gente quiere ver realizaciones. No se pudo la reforma, habrá que endeudarse, pero las obras que dan la cara por una administración de Gobierno deben verse.
El combate a la corrupción debe ser con hechos, incluso comenzando desde casa. Y se ha dicho que hay algunos dichosos dentro de la administración, pues han sido generadores de escándalos que traen preguntas en la opinión pública.
En definitiva, el Gobierno necesita, más que nadie, mostrar realizaciones más allá de las promesas.











