La intermediación financiera implica, quiérase o no, la captación de recursos de quienes están en capacidad de ahorrar (o invertir) y facilitarlos a los que necesitan financiar alguna actividad productiva, sea personal o empresarial. La banca está obligada, por su naturaleza, a ganar dinero, es decir, a generar rentabilidad para, al mismo tiempo, mantener la confianza del público.
Ahora bien, ¿es posible que la banca tradicional gane dinero sin cobrar tasas de interés por los préstamos otorgados? ¿Depositaría la gente su dinero en una institución bancaria que no les pague algún interés como beneficio? ¿Dónde estaría el negocio? ¿Existe este modelo? La respuesta es sí; sí existe. En 2007, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un boletín sobre las finanzas islámicas, haciendo énfasis en el modelo bancario musulmán, el cual trabaja sin intereses. ¿Cómo es posible? ¿Cuál es la fórmula para que una institución financiera genere beneficios sin cobrar intereses?
Por supuesto, es muy difícil que la banca islámica pueda encontrar un espacio en América Latina y muy especialmente en República Dominicana, fundamentalmente por dos razones: el modelo no se ajusta a las condiciones del mercado, partiendo del ordenamiento jurídico, y, por otro lado, porque no hay suficientes clientes potenciales. Sin embargo, podría ser interesante analizar este modelo de banca, sin intereses, pero con beneficios, ya que resulta atractivo ver cómo la religión islámica, como lo hace en algunos sistemas políticos y de gobierno, tiene el poder de adoctrinar las relaciones económicas de las sociedades en que tiene presencia.
Su sustentación está en los principios de la sharía, la ley islámica que norma la vida y sociedad de los musulmanes. Entre sus edictos está el que se refiere a que el dinero no debería causar daños o generar usura. En su línea está que el dinero, además, no debería tener un valor en sí mismo, sino que es una forma de intercambio de bienes o servicios, según cuenta Celia Anca, profesora de Finanzas islámicas en la Universidad IE, de España, consultada para un reportaje en la cadena BBC. Una de las fórmulas para hacer negocios, sin que intermedien los intereses, es que si alguna persona requiere un préstamo para comprar una vivienda, lo que hace el banco es adquirirla y pasarla a manera de alquiler al interesado y cederle la propiedad cuando termine el período pactado, el cual incluye un margen de beneficios sobre el valor agregado.
La institución financiera, operando bajo este mecanismo, también puede tener viviendas o comprarla para vendérsela más cara al interesado, repartiendo los beneficios entre los depositantes. En todos los casos, como se ve, el riesgo es compartido entre la entidad y los clientes. Aunque la banca islámica es muy fuerte, fundamentalmente luego de la expansión de la industria petrolera a mediados del siglo XX, lo cierto es que hay un alto porcentaje de población sin bancarizar quizá porque este modelo tampoco encaja en una gran parte de los ciudadanos. ¿Tendría éxito en nuestro país? En lo particular, no lo creo.












