República Dominicana tiene alrededor de seis décadas haciendo del turismo una de sus principales apuestas. Salvo los primeros 20 años, que fueron de apostar, creer, afianzar y generar inversiones, la actividad turística se ha posicionado como una de las columnas económicas más importantes de los últimos 30 años.
Es precisamente su dinamismo lo que ha generado un efecto multiplicador con beneficios directos en sectores tan clave como agricultura, construcción, transporte, salud, educación y generación de divisas.
Para nadie es un secreto que su expansión, conforme el país se posiciona en los principales mercados emisores, también genera una demanda continua de recursos, principalmente en dólares, para impulsar los proyectos más importantes.
En República Dominicana están las más grandes e importantes cadenas hoteleras del mundo, principalmente de España, Estados Unidos y Mé- xico. El sistema financiero local, liderado por los bancos de Reservas y Popular, han sido piezas fundamentales en el fortalecimiento de una infraestructura de calidad. El Estado, de su lado, ha jugado un papel vital en la infraestructura pública necesaria para que llegue la inversión privada.
Las cifras oficiales establecen que a noviembre de 2023 la cartera de créditos para “alojamiento y servicios de comida” sumaba RD$104,680.3 millones, mientras que hasta el cierre de noviembre del año pasado se habían colocado en RD$116,430.8 millones, lo que equivale a un crecimiento de 11.2% en este período.
Al 31 de diciembre de 2023 la cartera de créditos para “hoteles y restaurantes”, según el Banco Central, era de US$87,664.8 millones, mientras que al cierre de 2024 se colocó en RD$101,295.7 millones, para un crecimiento de 15.5%. Como se ve, los datos hablan por sí solos.
La participación de República Dominicana en exposiciones internacionales también ha tenido un doble efecto en el sector. Por un lado, se impulsa la llegada de turistas y, además, la entrada de nuevas inversiones.
Sin lugar a duda, el sector turismo es una pieza que seguirá jugando un rol fundamental en la economía dominicana, especialmente porque tiene un efecto de encadenamiento que conecta a diversos sectores productivos locales. Al mismo tiempo, su impacto en el empleo impulsa una mejoría en la calidad de vida de las comunidades. Apoyarlo es apoyar el desarrollo del país.











