Tres precios tienen un impacto considerable sobre el desempeño potencial de la economía dominicana; ellos son: el precio del dólar en pesos dominicanos, la tasa de interés cobrada por los bancos y que termina siendo el precio del dinero y, no menos importante, el precio del petróleo que condiciona prácticamente el precio de la energía eléctrica, y de manera directa e indirecta, impacta la formación de precios de la enorme mayoría de los bienes y servicios consumidos en el país.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, con el fin de mitigar el impacto del ajuste en los precios de los combustibles, el Estado dominicano ha implementado un mecanismo de subsidio directo a los precios, de modo tal que los precios de las gasolinas, los gasoils y el gas licuado de petróleo (GLP) se mantengan congelados; como producto de tan importante medida, se ha consignado una partida de RD$10,000 millones en el presupuesto 2025, equivalente a unos RD$192.3 millones semanales.
¿Qué podemos observar del subsidio a los combustibles por lo que va del año 2025? Desde el inicio del año, o sea unas ocho semanas, el subsidio informado semanalmente por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) acumula RD$3,688.8 millones, y el promedio semanal de las pasadas diez semanas alcanza un valor de RD$415.9 millones, por lo que, de mantenerse este valor promedio durante las cuarenta y cuatro semanas restantes, el costo total del subsidio para el año completo cerraría en torno a RD$21,988.4 millones, o sea más del doble del valor de RD$10,000 millones incluidos en el presupuesto 2025.
De hecho, ha llamado la atención la tendencia actual que parece muy contradictoria: baja el petróleo, pero sube el subsidio. Mientras el precio promedio del barril de 42 galones de petróleo referencia West Texas Intermediate (WTI) para la presente semana está en US$71.50/barril, se encontraba en US$77.73 hace exactamente un año, o sea, los precios del petróleo han sufrido una baja de -8.0%; al contrario, durante el mismo tiempo, el costo del subsidio semanal pasó de RD$500.0 millones a RD$532.5 millones, o sea subió +6.5% el costo del subsidio a pesar de que el petróleo haya bajado en -8.0%.
Más de lo mismo, si observamos la tendencia durante las primeras semanas de 2025, podemos observar que entre la semana del 4 de enero y la semana en curso, el precio promedio del WTI pasó de US$73.64 (04-01-2025) a US$71.50 (ahorita), una leve baja de -2.9%, mientras el subsidio de estas mismas semanas pasaba de RD$376.6 millones a RD$532.5 mi llones, o sea un muy fuerte incremento de un 41.4%.
Definitivamente, las fluctuaciones en el valor del subsidio no guardan buena correlación con la cotización del barril de crudo; y este fenómeno a primera vista sorprendente, sí merece explicaciones importantes para poder anticipar mejor las tendencias futuras, y elaborar un presupuesto más certero. Es que, en realidad, lo que importa, no es el precio del crudo, sino el de los derivados terminados que son los que realmente el país importa. De acuerdo con las estadísticas del Banco Central a septiembre 2024, de un volumen anualizado de 73.57 millones de barriles, el crudo procesado por Refidomsa apenas alcanzaba unos 9.02 millones de barriles equivalente a tan solo el 12.3% de la demanda total. En otras palabras, lo que sí importa es la evolución de las cotizaciones de los productos terminados importados por el país, los cuales han sufrido incrementos durante las pasadas 52 semanas, mientras los precios del WTI bajaban como se mencionó anteriormente.
Por lo que va del año 2025, el precio semanal promedio de la gasolina importada pasó de US$82.76 (cierre año 2024) a US$88.00/barril, equivalente a un incremento de +US$5.24/barril, mientras el barril de WTI solo subía +US$0.77/barril, con lo que se deduce que el precio “premium” o diferencial entre WTI y gasolina se disparó de US$12.03 (inicio de año) a US$16.50; peor en el caso del gasoil, ya que su promedio semanal pasó de US$95.24 a US$102.94/barril (+US$7.70/barril), con lo que el “premium” del gasoil se disparaba de US$24.51 a US$31.44/barril (+28.3%).
Son entonces estas tensiones en los “premiums” de las gasolinas y gasoils vs. WTI que explican una parte significativa del incremento en el costo del subsidio semanal: de acuerdo con el MICM, el subsidio para la gasolina regular pasó de RD$0.53 (última semana de 2024) a RD$14.05/galón (semana en curso), mientras el subsidio para el gasoil regular pasaba de RD$11.56 a RD$23.97/galón. En cuanto al GLP, las variaciones han sido considerables, ya que el subsidio se disparó de RD$19.71 a RD$29.96/galón.
Los informes mensuales de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) indican que el consumo semanal promedio para estos 5 combustibles subsidiados alcanza un volumen en torno a 29.04 millones de galones semanales, de los cuales 10.80 millones corresponden a ambas gasolinas, 9.60 millones al GLP y 8.64 millones a ambos gasoils, por lo que, por cada peso que sube el valor del subsidio por galón, el impacto semanal para las finanzas públicas es de unos RD$29 millones adicionales.
Hay que poner bajo seria observación la evolución de las cotizaciones los combustibles terminados; ellos son los que realmente marcarán la pauta de como capear este probable sobregiro en la cuenta de los subsidios a los combustibles para 2025. Desde ya, se ha identificado una tensión muy fuerte para el cumplimiento de los objetivos presupuestarios, la cual obligaría a:
i) Opción a: empezar a incrementar los precios de los combustibles una vez consumido el presupuesto inicial (fecha proyectada: dentro de unas 15 semanas, o sea a mitad del mes de junio 2025);
ii) Opción b: modificar el presupuesto 2025 para incrementar en unos RD$12,000 millones la proyección de gastos;
iii) Opción c: rediseñar el mecanismo de subsidios, para dejar de aplicarlo de manera generalizada, sino focalizad: otorgando orden de prioridad al GLP, luego al Gasoil (por su impacto en los sectores productivos y el transporte), luego a la Gasolina Regular, y se desmontaría primero a la Gasolina Premium y al Gasoil Optimo por ser mayormente consumidos por los hogares de mayores ingresos.
Ahora bien, cualquiera de las tres opciones tendría sus pros y sus contras, pero en todos los casos, salvo accidente industrial en la economía global que provoque un derrumbe de los precios, no se vislumbra gran esperanza de que bajen los costos semanales del subsidio a los combustibles.










