La gestión del presidente Luis Abinader ha adquirido fama de lentitud en la construcción y terminación de obras de infraestructura, incluso, con la características de que muchas son inauguradas en etapas y nunca en su fase final. Ha ocurrido con escuelas, hospitales, proyectos de transporte público y otras.
Un caso reciente es la reciente inauguración del esperado Palacio de Justicia de la provincia Santo Domingo, en el municipio Este de esa demarcación.
Antes de entregar el cargo de ministro de Obras Públicas, Deligne Ascensión hizo esfuerzos por concluir la edificación y el Presidente acudió a encabezar el acto de su inauguración. Sin embargo, resulta que solo está hecho el edificio, quizas con detalles por terminar, pero todavía no está equipado y sería a partir de la segunda mitad de este año cuando podrá utilizarse.
Uno se pregunta: ¿qué gana el Gobierno con actos inaugurales de obras sin terminar? Pero es y será así.











