Las remesas tienen un efecto doble: son divisas que ayudan a estabilizar indicadores macroeconómicos como la inflación y la tasa de cambio y, por otro lado, son un apoyo perfecto para miles de familias que pueden hacer realidad su sueño de tener un techo, emprender, pagar educación, comprar alimentos o realizar cualquier otra actividad productiva.
A pesar de un entorno global cargado de incertidumbre, especialmente en Estados Unidos, las remesas enviadas por los dominicanos han mantenido un desempeño admirable durante los primeros meses de 2025.
Según datos oficiales, estos flujos de capital alcanzaron la cifra de US$1,852.6 millones en los dos primeros meses del año, lo que representa un aumento neto de US$142.5 millones, es decir, un crecimiento del 8.3% en comparación con el mismo período de 2023. Sin ser parte de la economía, porque no son generadas en territorio dominicano, las remesas constituyen un pilar clave para el país. No podríamos imaginarnos cómo sería esta economía si no recibiera los más de US$10,000 millones que cada año entran por este concepto.
Las remesas no son solo números en las estadísticas, sino que tienen un impacto tangible y directo en la dinamización del consumo interno. Este flujo de recursos se convierte en un alivio significativo para muchas familias, principalmente aquellas más vulnerables, que dependen de este ingreso para cubrir sus necesidades básicas.
Es oportuno subrayar algo: el aumento constante en las remesas contribuye a mantener cierta estabilidad en la tasa de cambio, lo cual es fundamental en un contexto global donde el dólar se ha fortalecido, influido mayormente por factores externos, como apuntó recientemente el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu.
El fortalecimiento del dólar ha añadido presión en diversos mercados emergentes, pero en el caso dominicano, las remesas actúan como un amortiguador. Gracias a estos flujos de divisas, no solo se facilita la estabilización del mercado interno, sino que también se genera confianza en el sistema financiero del país.
En este sentido, el papel de los dominicanos en el extranjero se torna indispensable, ya que su contribución ayuda a sostener el dinamismo económico en el país, incluso en tiempos de adversidad global. Otro aspecto destacable es la función de las remesas como una fuente crucial de ingresos para los hogares más necesitados. Estas familias, muchas de las cuales viven en situaciones de pobreza, encuentran en este dinero un alivio económico que les permite superar adversidades.
De cara al futuro, es de esperarse que las remesas sigan desempeñando un rol protagónico en el sostenimiento económico del país y de miles de familias. Su contribución refuerza la resiliencia del país ante desafíos externos. En un entorno donde la interconexión global plantea constantes retos, las remesas continúan siendo un recordatorio del poder de la solidaridad y el esfuerzo colectivo de la diáspora dominicana.












