Señor director:
Con frecuencia vemos que sectores de República Dominicana se alarman y expresan oposición cuando representantes de la comunidad haitiana en el país anuncian alguna actividad pública, ya sea una marcha o caminata o una reunión en un lugar específico para conmemorar algo relativo con su nación de origen.
Aunque cualquier manifestación debe realizarse con el debido respeto a las normas establecidas, no hay dudas de que cada comunidad en el extranjero tiene derecho de manifestarse. Obviamente, deben solicitar las autorizaciones correspondientes a las autoridades competentes, pero esas autoridades están en el deber de concederles ese derecho.
En ocasiones olvidamos que los dominicanos en el exterior realizan frecuentes actividades públicas en los países o ciudades donde habitan y no reciben ningún impedimento al respecto. Pues nosotros también deberíamos hacer lo propio con los ciudadanos haitianos.
Roberto de Jesús











