La semana pasada hemos analizado como el sector turismo de República Dominicana había logrado la más exitosa recuperación poscovid-19 a nivel mundial, registrando un incremento de un 45.4% en los ingresos en divisas por turismo, que se dispararon de US$7,548 millones (2018) a US$10,974 millones (2024), a pesar de haber tenido que enfrentar tres crisis de tamaño XXL entre 2018 y 2022:
i) en 2019, la crisis reputacional que, entre junio 2019 y febrero 2020 limitó la llegada de turistas estadounidenses (-32.5%);
ii) el covid-19, que bajó la llegada de turistas de 6,365,271 (02-2020) a 1,686,701 (02-20201), un descalabro equivalente a -73.5% ;
iii) la invasión de Rusia a Ucrania que redujo el flujo de turistas desde esos dos países europeos, estimándose en torno a un potencial de 700,000 visitantes perdidos anualmente.
Igualmente, pudimos destacar que, detrás de tan fenomenal recuperación, se habían producido profundos cambios a nivel de los mercados emisores, y que, gracias a su diversificación, el fuerte crecimiento en los mercados emergentes (principalmente desde Latinoamérica) había logrado compensar los resultados negativos desde los mercados tradicionales de Europa:
i) Europa (excluyendo Rusia y Ucrania) viene sufriendo una caída de -8.5% entre 2018 y 2024 con apenas 1,036,699 turistas (2024);
ii) Canadá estableció un nuevo récord a diciembre 2024 (975,925), 9.2% por encima del año 2023 (893,742), y también por encima del desempeño del turismo estadounidense (7.2% en 2024);
iii) los dominicanos residentes en el exterior con nuevo récord al cierre de 2024 (1,410,338 llegadas) 48.4% por encima de los 950,327 llegados en 2018 (vs. 19.5% en el caso conjunto de los estadounidenses y canadienses);
iv) y, Latinoamérica y el Caribe resultó ser la mayor contribución (86.6% entre 2018 y 2024), destacando especialmente tres mercados emisores clave: Puerto Rico (134,710 más y 127.5% vs. 2018); Argentina (59,962 y 27.0% vs. 2018); y, sobre todo, Colombia (269,131 y 256.3% vs. 2018).
En resumidas cuentas, se viene produciendo una “americanización” del mercado dominicano, la cual ha permitido un muy claro upgrade de la oferta turística y, como resultado, mientras el total de turistas por vía aérea creció en 29.9% entre 2018 y 2024, los ingresos por divisas crecieron en un asombroso 45.4% dentro de este mismo período.
Ahora bien, además de esta profunda (y favorable) transformación de los mercados emisores, otras dos tendencias han impactado el turismo hacia República Dominicana: el hospedaje de renta corta fuera de los hoteles (Airbnb, Booking.com y otras); y el despegue de la industria de cruceros.
En el caso de los cruceros, los datos oficiales de la Autoridad Portuaria Dominicana (Apordom) confirman que el mercado de mayor crecimiento en el Caribe es República Dominicana: mientras antes del Covid-19, los distintos puertos de cruceros del país habían logrado un récord de 1,107,966 visitantes en 2017, de los cuales 488,880 en Puerto Plata y 381,860 en La Romana, siete años después, los puertos dominicanos alcanzaron un extraordinario desempeño, al registrar un total de 2,626,529 visitantes, o sea un crecimiento de 137% por encima del récord pre-covid-19 del año 2017; más impresionante aún, los visitantes a Puerto Plata pasaron de 488,880 (2017) a 2,186,059 (2024) o sea, se han multiplicado por 4.5 veces en apenas siete años, gracias a las muy fuertes inversiones privadas en los muelles de Amber Cove y de Taino Bay.
El turismo de cruceros termina siendo un excelente complemento a la actividad hotelera: los visitantes por crucero de hoy suelen ser los turistas por vía aérea de mañana; y este turismo tiene un impacto más directo sobre las comunidades estimándose que cada crucerista gaste un promedio entre US$75 y US$150 entre compras a tiendas de souvenirs o alimentos y bebidas, además del transporte local y atracciones tales como las “Rutas Culturales” creadas por el Ministerio de Turismo y el Ayuntamiento de Puerto Plata.
En otras palabras, el despegue tan espectacular de los muelles de Puerto Plata está teniendo impactos duraderos en la población de toda la provincia, y mañana, con la Autopista del Ámbar finalmente construida, Puerto Plata se convertiría en el puerto de cruceros de Santiago, disparando las posibilidades de convertir a la Ciudad Corazón en un nuevo destino favorito de los turistas. Y es que este potencial de crecimiento no se ha terminado de explotar: en diciembre 2024, Puerto Plata alcanzó un nuevo récord con la llegada de 86 buques (de los cuales 54 embarcaciones por Taino Bay y el resto por Amber Cove), superando con creces el récord anterior de diciembre 2022 que era de 71 buques.
Ahora bien, 2024 marca el inicio de lo que promete ser, a futuro, el próximo gran destino turístico de la República Dominicana: Pedernales. Y el despegue de Pedernales pasa casualmente por el turismo de cruceros: la data del Banco Central dominicano reporta que fueron finalmente 4 los buques que arribaron al nuevo muelle de Cabo Rojo, aportando un total de 9,550 cruceristas; si bien este número se ve aún muy pequeño, ya debe ser puesto en perspectivas para el año 2025, cuando se esperan en torno a 30 cruceros con las visitas de un poco más de 130,000 visitantes en Pedernales.
Antes de 2030, la República Dominicana habrá superado los 3.5 millones de cruceristas, y antes del 2040, se habrá convertido en el principal mercado de la industria de cruceros en el Caribe, contribuyendo de este modo a la meta presidencial de duplicar el PIB del país en menos de 12 años.
Finalmente, las “Características de los Turistas por Vía Aérea” publicadas mensualmente por el Banco Central muestran que, entre 2018 y 2024, la cantidad de turistas extranjeros que se han alojado fuera de los hoteles se había multiplicado por un poco más de 4 veces, al pasar de 334,442 pasajeros (2018) a 1,464,684 pasajeros (2024), lo cual quiere decir que, durante este mismo período, tan solo el 25% del flujo adicional de turistas se habrá quedado en los hoteles (ver gráfica anexada), marcando el inicio muy acelerado del turismo de “renta corta” y la llegada espectacular de franquicias como airbnb o booking.com.
De hecho, el sector estimaba que, al cierre de 2023, existía un parque disponible de 120,915 habitaciones para estas nuevas modalidades, superando netamente las 87,723 habitaciones de los 437 hoteles censados por la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores).
En conclusión, es la constante reinvención en todos sus segmentos de oferta y demanda que ha permitido el extraordinario éxito de la industria turística de República Dominicana: el PIB nominal en dólares del turismo creció 45%, al pasar de US$7,121.2 millones (2019) a US$10,323.7 millones (2024), superando de este modo al resto de la economía dominicana que logró crecer 39.4% durante este mismo período.












