Lo que más duele no es la muerte, es morir inútilmente. Si vamos a una contienda para obtener la libertad, para proteger nuestros bienes, para guardar el honor familiar, del país o cualquier grupo, defender la verdad, combatir el abuso etc. sabemos que asumimos riesgos que nos pueden costar hasta la vida. Pero salir a divertirnos, a votar el golpe, a compartir con los amigos y familiares, a celebrar algún acontecimiento, no esta en el menú la mínima posibilidad de los riesgos a menos que no seamos temerarios e inconscientes.
Para evitar, reducir o eliminar los riesgos en sociedad, la estructura mental debería basarse en una combinación de valores, actitudes y capacidades cognitivas. Veamos cincos elementos que podrían ser vitales para una convivencia en armonía para el bienestar.
1. Conciencia colectiva
Pensamiento sistémico: Comprender que las acciones individuales tienen consecuencias en el conjunto. Y que debemos impulsar una buena educación cívica para formar una conciencia basada en valores humanos.
Empatía social: Ponerse en el lugar del otro para tomar decisiones que no perjudiquen a los demás, basada en el respecto del derecho ajeno.
Responsabilidad compartida: Sentir que el bienestar de todos es una tarea de todos, donde evitemos la tragedia de lo común, al pretender beneficiarnos de cosas colectivas o comunes en detrimentos de los demás.
2. Mentalidad preventiva
Anticipación: Tener el fin en mente antes de actuar, Pensar a futuro y prever escenarios antes de que ocurran las dificultades.
Planeación: Crear estrategias para evitar errores, desastres o crisis, con un involucramiento de la comunidad.
Educación en riesgos: Todos debemos conocer nuestra matriz de riesgo, conocer su frecuencia y su impacto social y económico. Formar a la población en prevención (salud, medio ambiente, tecnología, etc.).
3. Flexibilidad cognitiva
Adaptabilidad: Evaluar los proyectos y acciones y ser capaz de cambiar de opinión o estrategia si el contexto en que se vive lo exige.
Aprendizaje continuo: Aprender de los errores, tanto propios como ajenos. Es preciso rediseñar los procesos y acciones cuando las circunstancias lo demanden.
Pensamiento crítico y precavido: Evaluar información antes de actuar o decidir, sin caer en impulsos o manipulaciones.
4. Cultura del cuidado y la resiliencia
Solidaridad: Colaborar en lugar de competir cuando hay situaciones fundamentales.
Cuidado mutuo: Promover hábitos que protejan a todos (como higiene, normas viales, sostenibilidad).
Resiliencia social: Capacidad de recuperarse juntos tras una crisis.
5. Confianza y cooperación
Instituciones confiables: Creer en instituciones que previenen riesgos y respetarlas.
Transparencia: Compartir información clara y honesta para tomar decisiones informadas.
Cooperación intersectorial: Empresas, gobiernos, ciudadanos y organizaciones trabajando juntos.
Este conjunto de cosas requiere que las sociedades sean mas objetivas al escoger sus lideres, que tengan los valores y el coraje de dirigir las comunidades sin apego a los intereses particulares. De otra manera no tendremos institucionalidad. Debemos empeñarnos en construir capital social, para lograr sostenibilidad de una sociedad saludable.











