Con el fallecimiento del papa Francisco, el primer latinoamericano en el cargo, el cónclave se inicia el próximo 7 de mayo para elegir el nuevo pontífice de la Iglesia católica.
La ley que regula el cónclave, promulgada en 1996, establece que todos los cardinales con menos de 80 años son electores. “Todos tienen derecho a participar en el cónclave, no pueden ser impedidos de participar”, aseguró el secretario general adjunto de la Conferencia del Episcopado Dominicano, José Joaquín Domínguez, durante una entrevista en el programa televisivo El Día, que se trasmite por Telesistema.
Domínguez explicó que el Colegio de los Cardenales determinará cuántos podrán participar en el cónclave, que tendrá lugar en la Capilla Sixtina, ubicada en la ciudad del Vaticano. Hasta el momento, se reunirán allí 135 cardenales para votar.
La ley establece, además, que esta celebración se iniciará 15 días después de la certificación del deceso del papa. Esto así, para dar tiempo a que lleguen los cardenales que residen lejos de Roma. El candidato para convertirse en la máxima autoridad de más de 1,400 millones de católicos debe obtener el 66.67% de los votos.
De acuerdo con el sacerdote, es requisito para el papado ser hombre soltero y estar bautizado en esa denominación religiosa. El sumo pontífice puede ser escogido fuera del Colegio de los Cardenales.
Esta elección se celebra a puerta cerrada, sin teléfonos celulares, sin potestad de enviar o recibir correspondencia o correo electrónico, tampoco tienen acceso a televisión o periódicos durante los días del cónclave. “Los sacerdotes están despojados de cualquier contacto con el mundo exterior”, puntualizó Domínguez.
Funeral
Los restos de un papa se exponen durante tres o cinco días para que los creyentes presenten sus respetos, mientras que el funeral se realiza entre el cuarto y el sexto día tras el deceso del sucesor de San Pedro en la tierra.
Las discusiones sobre el cónclave inician un día después del funeral. Aunque hay más de 250 cardenales distribuidos en el ámbito mundial, quienes, además, pueden participar de las reuniones preparatorias, solo los que cumplen con la edad establecida pueden ser votar.
Votación
El proceso de votación consiste en escribir en un papel el nombre de un cardenal, quien se convertirá en el nuevo papa. Ese papel debe estar doblado para que nadie pueda ver el nombre, llevado en alto hasta la urna correspondiente. Esto así para transparentar el proceso. Posteriormente, los votos son contados por tres escrutiñadores, quienes certifican que la cantidad de votos coincide con el mismo número de cardenales. Si no coincide, se incineran las papeletas.
Generalmente, la elección tarda cuatro días, no obstante, puede extenderse. En un día se pueden celebrar cuatro rondas de votaciones. Si no hay una opción luego de tres días, entonces, se suspende durante 24 horas para que los cardenales reflexionen al respecto.
Al elegirse el nuevo pontífice de la Iglesia católica, un humo blanco de una chimenea de la Sixtina indicará que la decisión está tomada, mientras que el humo negro significa que los votos no han sido concluyentes.
Si el cardenal electo acepta el cargo, se anuncia que hay papa nuevo una hora luego de la votación final. El nuevo vicario de Cristo puede optar por un nombre.













