Para quienes vivimos en Santo Domingo, el tema del tránsito termina siendo uno de los de mayor importancia y dificultad de tratar, pues es una condición que afecta el diario vivir, no solo en términos de nuestra paz mental y el tiempo libre, también en la productividad perdida.
Consciente de esta realidad, el Gobierno recientemente anunció que estudia un paquete de medidas con la finalidad de viabilizar y eficientizar el tránsito, particularmente enfocadas en esta ciudad capital.
Entre las medidas que se han mencionado, se destaca el tema del “par vial” (habría que evaluar si realmente conviene convertir grandes avenidas en un sentido de única vía), harmonizar los semáforos (algo que no se entiende por qué no se ha hecho ya), entre otras, que entendemos deben ser ponderadas. Pero nos llamó la atención la mención de la variación de los horarios laborales como una posible disposición, y merece comentar la misma.
La tesis detrás de la variación de los horarios laborales es muy sencilla: si el sector público ingresa y sale de sus labores en un horario diferenciado al sector privado, o si distintas categorías, industrias, etc., del sector privado están sujetos a este tratamiento, entonces el tránsito no se “amontonaría” en un determinado momento. Es decir, la teoría es que si todos básicamente entramos al trabajo a las 8:30 am y salimos a las 6:00 pm, se crean picos en esos momentos, pero si los horarios se distribuyen durante el día, entrando a las 7:30 am, 8:30 am y 9:30 am, por ejemplo, no habría este efecto.
Esta propuesta no es nueva en el mundo del manejo de tránsito, aunque sí sería novedosa en República Dominicana. Existe una amplia bibliografía de informes, opiniones y experiencias previas sobre este esquema, que se pueden encontrar con una búsqueda en internet (en español, “horario diferenciado para manejo de tránsito” y en inglés “staggered work schedule for traffic management”). Claro, no pretendemos que se deben tomar decisiones de esta naturaleza en base a una búsqueda, pero leer un poco es ilustrativo.
Los resultados, a grandes rasgos, que arrojan las pasadas experiencias y estudios sobre el tema son mixtos. No queda claro qué tan efectiva pueda ser esta medida para mitigar el pico del tránsito, sin también tener otros efectos sobre la productividad empresarial. En cambio, sí se alude a que propuestas como mayor flexibilidad para los empleados que puede llevar a más satisfacción y, por ende, mejor productividad laboral.
Un elemento que resulta preocupante es que, al parecer, según comentan los representantes de los gremios empresariales y patronales, no han sido abordados para discutir esta posibilidad. Resulta muy cuesta arriba esperar que se puedan adoptar medidas disruptivas, como este esquema, sin una amplia socialización y coordinación con el sector privado.
La variación de los horarios laborales sería una medida muy intrusiva a realizar, que de hecho habría que evaluar si requiere un cambio de ley. Antes de proceder con una propuesta de esta naturaleza, se deben realizar y publicitar los estudios correspondientes, y consultar y coordinar con los sectores afectados. De lo contrario, la situación se pudiera tornar aún más complicada en las calles dominicanas.











