El turismo dominicano atraviesa una etapa de transformación marcada por factores geopolíticos y una creciente conectividad aérea. La guerra Rusia-Ucrania, cambios migratorios en Estados Unidos, el acuerdo de Cielos Abiertos y la apertura de más de treinta rutas operadas por Arajet, Sky High y Air Century colocan al país en un nuevo escenario. Este contexto exige redefinir prioridades promocionales, diversificar la captación de viajeros, consolidar mercados emergentes y ampliar la base turística más allá de los destinos tradicionales.
Según datos del Banco Central, al comparar la llegada de pasajeros por nacionalidades entre 2023, 2024 y el primer trimestre de 2025, República Dominicana mantiene el liderazgo en sus mercados tradicionales en términos absolutos. Sin embargo, desde 2024 se perciben señales de estancamiento o decrecimiento frente al histórico 2023. Este comportamiento, especialmente desde Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, España, Francia, Italia y Portugal, refleja un escenario cambiante que exige un análisis detallado por mercado para entender las nuevas dinámicas de la demanda turística.
En contraste, mercados como Colombia, México, Argentina, Puerto Rico, Perú y Chile muestran un crecimiento sostenido, consolidándose como emisores con alta intención de viaje al Caribe y preferencia por destinos de sol y playa, gastronomía y experiencias culturales, abriendo oportunidades para diversificar la captación turística hacia estos segmentos en expansión.
De igual forma, El Salvador, Guatemala y Uruguay, aunque con volúmenes aún limitados, empiezan a ganar terreno impulsados por la mayor conectividad aérea, la eliminación de visados y acciones promocionales. En el caso de El Salvador, destaca el denominado efecto Bukele, que, de manera orgánica, ha despertado interés por conocer el país del popular mandatario.
La prolongada guerra entre Rusia y Ucrania, que entre 2022 y 2023 redujo en más de cien mil turistas la llegada al país, se suma a la creciente incertidumbre entre comunidades latinas por los nuevos controles migratorios impulsados por el gobierno de Trump, en respuesta a lo que califica como una invasión descontrolada de indocumentados. Este contexto ha comenzado a alterar el comportamiento de viajeros de la diáspora, incluidos dominicanos ausentes, quienes constituyen un segmento estratégico para el flujo turístico hacia República Dominicana.
En medio de este contexto, el Acuerdo de Cielos Abiertos suscrito por la nación a través del ministro de turismo, David Collado, a finales de 2024, junto al incremento de rutas aéreas operadas por líneas de capital dominicano, abre nuevas oportunidades para reforzar el liderazgo del destino en la llegada de pasajeros en la región.
Frente a este panorama, el República Dominicana tiene la oportunidad de replantear su estrategia comercial y promocional para capitalizar este nuevo orden en los mercados emisores, así como fortalecer las campañas digitales geolocalizadas, con una clara apuesta a medios, redes y plataformas de contenido en línea de cada país emisor.
Sin lugar a duda, el turismo dominicano enfrenta el reto de navegar en un mundo convulso y competitivo, pero con ventajas estructurales sólidas para capitalizar los cambios del mercado. El enfoque debe estar en la flexibilidad, la inteligencia comercial y la innovación constante para mantener su liderazgo en el Caribe, atrayendo nuevos emisores y fidelizando a los ya consolidados.












