Los compromisos de sostenibilidad desde los marcos regulatorios y financieros son ejes fundamentales que deben trasladarse hacia la gestión económica dentro de las empresas.
Así lo planteó este jueves el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, durante la exposición “Del compromiso a la acción: empresas y banca en la sostenibilidad” en el III Congreso Latinoamericano de Banca Sostenible e Inclusiva.
El empresario destacó el cuarto pilar del Congreso, el cual se centra en el rol del ecosistema empresarial, referente a que el sector productivo debe estar en el centro de la sostenibilidad. “Esta no puede quedarse solo en las estructuras regulatorias o en los grandes compromisos financieros; debe aplicarse en el corazón mismo de nuestras economías, en las empresas”, afirmó.
“Las empresas que no integren los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), en las decisiones estratégicas corren el riesgo de quedar rezagadas frente a los inversores, clientes y mercados cada vez más exigentes en transparencia, ética y responsabilidad”, agregó el dirigente empresarial.
Para Marranzini, las instituciones financieras que diseñan productos orientados a apoyar la transición de las empresas hacia modelos sostenibles jugarán un papel clave, ya que se convertirán en aliados del sector privado. “El nuevo ADN empresarial requiere liderazgo, pero también herramientas”, destacó.
Asimismo, resaltó la importancia de incluir a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en la agenda de sostenibilidad. Citó datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) referentes a que las mipymes representan hasta el 99% de las empresas formales en la región, y son responsables del empleo y del sustento de comunidades enteras.
Sin embargo, Marranzini advirtió que estas unidades productivas enfrentan desafíos estructurales como baja adopción tecnológica, escasa formación y alta vulnerabilidad frente al cambio climático. “No hay sostenibilidad posible sin su participación. Necesitamos mecanismos que las ayuden a insertarse en cadenas de valor más eficientes y sostenibles”, sostuvo.
El presidente destacó que la inclusión financiera de las mujeres emprendedoras no puede considerarse un asunto complementario, sino “una condición para el desarrollo”. Señaló la importancia de iniciativas como el ‘Women Entrepreneurs Finance Group’, como ejemplo de convergencia entre datos, políticas públicas y decisiones estratégicas para cerrar brechas de género en la región.
También hizo hincapié en la necesidad de desarrollar productos financieros con enfoque regional que se adapte a las realidades y características de los territorios de América Latina y el Caribe. “Se necesitan soluciones diseñadas con conocimiento local y visión global”, expresó Marranzini.
El presidente insistió en la relevancia de las alianzas estratégicas entre banca, sector privado, gobiernos, organismos multilaterales y sociedad civil. “Ningún actor puede lograr la sostenibilidad por sí solo. La cooperación es esencial para construir un modelo de desarrollo que genere riqueza, reduzca desigualdades y promueva oportunidades para todos”, enfatizó.
El sector empresarial está asumiendo el reto de la sostenibilidad con el respaldo de una banca que entiende su papel como agente de transformación y como parte de los esfuerzos locales, Marranzini puntualizó que desde el CONEP se promueve la iniciativa “Prácticas Prometedoras”, la cual reconoce proyectos empresariales con impacto positivo en lo económico, social y ambiental. “Hoy más que nunca es momento de pasar del compromiso a la acción”, subrayó.













